Tirándoles Ahogados al Río

La historia nos ha hecho ver desde la Antigua Roma el crimen la delincuencia en la cultura más legalista y, a la vez más cruel de su tiempo, desde el pecado original de Rómulo y Remo hasta la Cristiandad, conspiradores de palacio, senadores corruptos, tiranos psicópatas, legionarios embrutecidos, reinas adulteras, brujos estafadores, violadores y proxenetas, esa es la herencia de Roma al mundo, sin contar la Edad Media, donde se aplicaba la muerte de diversa manera como la hoguera, horca, apedreamiento, golpes de palo, degollamientos, etc.

Sin lugar a dudas que en los sistemas de gobierno que tenemos hoy en la actualidad eso métodos no han cambiado mucho, los Estados lo siguen aplicando de diferente forma, como medio represivo para mantenerse en el poder. El Imperio Romano desde el siglo (27 a.C. hasta el 476 d.C.).

Durante la fase imperial, Roma se caracterizó por tener un gobierno autocrático en mano de los famosos emperadores. En este periodo, el dominio de los romanos se extendió hasta límites impensables.

Pues eran crueles, criminales y corrupto ese era el lema de gobernar que sustentaba el imperio.

Cabe señalar que hoy en tiempo moderno el país está estremecido ante tan alevoso crimen cometido por la policía nacional usanza de los tiempos de Jhonny Abbes García, contra los esposos evangelistas cristianos Eliza Muñoz y Joel Diaz, este genocidio perpetuado contra los evangélicos, me trae a la memoria el asesinato vulgar cometido por los sicarios descarnado del régimen de la tiranía Trujillista contra las hermanas Mirabal de Salcedo matada a palos como en la Edad Media, y luego despeñada por una barranca, para simular un aparatoso accidente de tránsito en la carretera, o sea para que quedara como un accidente, no como un asesinato, mejor dicho tirándolos ahogados al río para culparlo de su muerte por asfixie, porque en su agua flotan sin viva, sus cuerpos. Bueno la Mirabal fueron por un accidente y el matrimonio de los evangelista cristiano fue porque confundieron el vehículo en el que estos se transportaban o sea buscando siempre una fórmula para salir bien de esos hechos de sangre, mejor dicho tirándolo ahogado al río, otro caso similar al de los predicadores evangélicos, fue el del coronel piloto de la Fuerza Aérea Israel Rodríguez Cruz, fue asesinado frente a su casa por una patrulla de criminales de la policía nacional, esté crimen conmovió la nación, pues todavía la sangre de este aberrante crimen está fresca, de ese asquerosos espeluznante asesinato, se designó una comisión no para investigar esa muerte, sino más bien para que no se investigará y como siempre tirar su cuerpo al río y decir que se ahogó, que el río es el culpable de la muerte, sin lugar a dudas que la nación se encuentra frente a una hordas de asesinos que matan sin contemplación ante una justicia ciega, muda y sorda de cómplices miserables y un estado tambaleante débil sin carácter y si respecto, la nación está como un barco que navega a la deriva sin rumbo sin timonel en un mar proceloso, con un futuro incierto donde nadie está seguro.

Se continuará asesinando y tirando ahogado al río y la indignación provocada por los crímenes de la policía, pues no es suficiente un simple acompañado a su familia en sus sentimientos ante tan horrendo crimen, que tiene la nación en estado contornado de pánico colectivos. Parece que hemos regresado a la noche siniestra de la sangre de los funestos Jhonny Abbes García, Ciriaco de la Rosa, Rojas Lora, Cholo Villeta, Alicinio Peña Rivera, Chicho Rodríguez, Cruz Valerio, Estrada Malleta, Clodoveo Ortiz, Capitán del Villar, Viterbo (alia pechito), Dante Minervino, Candito Torre, Capitán Juan Luís Guerra, Gilberto Sánchez Rubirosa, León Estévez, Juan Disla Abreu, Rafael Diaz, Papi Villeta, Pupo Roman, eran los componentes de ese infierno dantesco, de la era de Trujillo. 

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