A Pleno Sol

Los miembros de la Junta

Por Manuel Hernández Villeta

Es difícil que en la Junta Central Electoral se escoja a personas apartidistas, apolíticas, sin simpatías sociales y alejados de las presiones grupales. Todo el que tiene vida pública arrastra  simpatías y parcialidades. No se puede buscar a un hombre o una mujer amorfa.

Lo que tiene que estar presente en un miembro de la JCE es que sea responsable, serio, que actúe de acuerdo con su conciencia,  y, sobre todo, consciente de que tiene un compromiso con la Patria.

Se puede ser apartidista, que a una persona le importe el destino y el accionar de los partidos políticos. Estar sin banderías es posible. Por múltiples razones puede ser que el transitar de un grupo no le satisfaga en lo personal. Pero no puede ser apolítico.

En su devenir diario frisa el mundo de la política, en lo económico, en lo social, en lo profesional. Ser indiferente a su ser existencial  es tomar una postura, la de voltear la cara y estar ausente de su debate generacional.

El presidente y los nuevos miembros de la JCE saldrán de los acuerdos entre los distintos sectores sociales. Habrá cuotas a los partidos, a la sociedad civil y a las iglesias. Es un consenso donde la mayoría obtendrá favor de la presidencia y se dividirán los demás cargos.

Pero escoger por el consenso no significa que será una JCE parcializada. La honestidad y la rectitud están por encima de simpatías o inclinaciones políticas. Es un dominicano o dominicana que vive con todos los problemas  de nuestra sociedad. No está por encima de ella, y por el contrario es uno de sus cuadros representativos.

La nueva JCE tiene por delante la misión de analizar a fondo los fallidos procesos electorales. Llenos de errores, de incongruencias y el de mayor importancia concluido dentro de la etapa del corona-virus.

Lo ideal sería buscar la forma de unificar las elecciones. Todas en  el mismo mes y solo una primera ronda. No hay nada que justifique  la celebración de una segunda vuelta. Se debe ganar por simple mayoría.

Hay que establecer el voto electrónico como una necesidad. Sin embargo, se deberá estudiar el fracaso de los últimos intentos de establecer ese sistema de escrutinio y los gastos millonarios que se hicieron, sin alcanzar  resultados positivos.

Hoy, lo más importante es seleccionar a los nuevos miembros de la JCE mediante el consenso de todos los sectores de la vida nacional. Al Senado le toca oficializar la selección, pero no hay dudas que entre los partidos, la sociedad civil y las iglesias harán la escogencia definitiva. ¡Ay se me acabó la tinta.

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