LOS FILOS DE LAS BAYONETAS

En este proceso incierto en el devenir de nuestra existencia, siento que no somos seres humanos civilizados, que vivimos entre el miedo y la inseguridad y las mentiras, que somos manadas de siervos de animales de la gleba, vasallo de poderoso, donde poseemos una forma de vida donde no tenemos derechos individuales ni muchos menos garantías, hemos venidos a la tierra a sufrir no hacer feliz, nos han convertidos en esclavos de un sistema de bestias de malvados como los que nos gobiernan.

 El Carácter Dialéctico del hombre en la sociedad, es la unión de los hombres en la sociedad, pero no los hombres. El ciudadano puede perecer, pero el hombre permanece.

Mientras que estos gobiernos, presididos por grupos políticos de empresarios negociantes oligarcas, han convertido la República en un almacén de despojo humano, de una nación que está perdiendo su gloria, pues se hace necesario que honremos a los héroes caídos imitando  su ejemplo y hacernos acreedores a su sacrificio.

Es necesario un gobierno que sea fuerte, de pensamiento libre, y no una democracia de esputo, en manos de un grupo aristócratas burgueses, como este gobierno que por desgracias tenemos de fisonomía empresarial, negociantes de manga ancha, que se han alzado con el poder.

Es muy clara la idea que priva hoy en el ánimo de muchos dominicanos de buena voluntad, cuya preocupación esencial es el triunfo del Partido Revolucionario Moderno (PRM), porque el destino de la Patria hoy es incierto en estos momentos de incertidumbre que está viviendo el país, donde no se respeta el orden, donde la justicia es floja y lo que impera es el caos y se fortalece la impunidad.

Estamos frente a una manada de lobos feroces que aúllan venganza, persecución y crueldad.

Pues nuestro país, donde tanto se ha abusado en los últimos tiempos de la demagogia política, las promesas se encuentran desacreditadas. Pero son pocos ya los que se dejan engañar por la palabra de estos misántropos políticos. Fue tanto lo que estos advenedizos le prometieron al pueblo en las elecciones pasadas, que ya no creen en nada de los que dicen que van hacer, porque son promesas infundadas, es un gobierno que nació de una matriz falsa, por lo tanto, es una solemne estafa.

Es obvio que no existe hoy en el país ningún hombre sensato que no vacile ante la perspectiva de echar sobre sus hombros la patriótica responsabilidad de salvar y dirigir los destinos del pueblo dominicano. Para ello se requiere conocer la situación del país y tener el sentido de la historia. Cabe señalar que para llevar a cabo  esa tarea es preciso poseer vocación de sacrificio o madera de héroes.

El entusiasmos por la novedad del cambio de estos mentirosos están induciendo a promover reformas innecesarias que sustituyan las estructuras actuales por otras impracticables o excesivas como tiene el Consejo de Estado Clandestino, contratado un experto en demolición para destruir a Punta Catalina.

La privatización del transporte y el Instituto del Cáncer, la negociación con la Barrick Gold para la explotación de Loma Miranda, todo esto está planificado en el llamado Cambio.

La demagogia política, de un gobierno que no tiene credibilidad, que todo lo niega, no se le puede tener confianza, además está socavando la tranquilidad de este pueblo. La familia dominicana se siente insegura, desprotegida, con un gobierno de mafiosos, mentirosos que tomó como su lema de campaña la diatriba como la corrupción y el cambio, pues no tenían una mentiras más efectiva que esa del llamado cambio y la corrupción; para llegar al poder y confundir a un pueblo de enceguecidos ignorantes, que lleva atada al estómago desde hace cuatro siglo, su hambre, como estandarte, empieza a sentir el callejón sin salida a que los han llevado estos coléricos solapados del cambio con este gobierno empresarial, oligárquico, testaferros del gran capital financiero monopolistas extranjeros.  

Quizás el ejemplo de Edipo nos muestra mejor la insuficiencia fundamental  de toda conducta humana frente a la ambición de un interés, de un deseo de insecto, de un trauma, cuando Edipo mata a su padre, pues en los intereses del poder este revela que es más fácil responder a los enigmas de la traición. En política, ni en el poder hay papá, hay intereses, comprende amigo Hipólito, llegó papá. Solamente con los filos de las bayonetas se liberan los pueblos subyugados. 

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