Sistema de partidos y la Industria electoral

Por Cándido Mercedes
“El término partido empezó a utilizarse, sustituyendo gradualmente al término derogatorio de
“facción”, al irse aceptando la idea de que un partido no es forzosamente una facción, que no es
forzosamente un nivel y que no perturba forzosamente el bonnum commune (el bien común”.
(Giovanni Sartori: Partidos y Sistemas de Partidos).
Todo el proceso electoral se puede decir que se forjó bajo el espacio de lo inédito y al llegar
al 19 de marzo el interregno se caracterizaría por la incertidumbre y el pavor. Entramos a
un terreno desconocido con las elecciones Primarias. La Junta ponía por primera vez en
ejecución la Ley de Partidos Políticos, 33 – 18, promulgada el 15 de agosto de 2018 y la
Ley de Régimen Electoral anunciada y establecida el 20 de febrero de 2019. Dos leyes
singularizadas por la medianía y las alas cortas de los actores políticos, sobre todo, después
de 20 años y 9 años, respectivamente, que estuvieron en el Congreso.
El Sistema de partidos a lo largo de los últimos nueve meses tuvo como epicentro nodal:
crisis y fragmentación. Hegemonía y dominación en ocaso del partido gobernante.
Irrupción del PRM como partido percibido como el más grande de la sociedad dominicana.
Al mismo tiempo, como fuente del fraccionamiento del partido oficialista eclosionó una
nueva organización política: Fuerza del Pueblo. En este escenario es medular subrayar el
cisne negro de la coincidencia histórica como nos diría Nassim Nicholas Tales “un suceso
sorpresivo de gran impacto”, en este caso sociopolítico y que gravitaría en el Sistema de
partidos dominicano.
Partido Reformista y el Partido Revolucionario Dominicano, después de 54 años orbitando
como partidos mayoritarios, en estas elecciones pasan a conformar la categoría de
minoritarios y a no recibir, por primera vez, el financiamiento del 80% que legalmente se
garantiza a los partidos que obtienen más de un 5%, en esta oportunidad con el promedio de
los tres niveles (Municipal, Presidencial y Congresual).
Algo pertinente que es imperativo acotar: el PRD llegaría al poder 23 años de fundado
(1939 – 1962). El PLD lo haría en ese mismo espacio de tiempo (1973 – 1996). El Partido
Reformista, que se fundó el 21 de junio de 1963 llegaría al poder 3 años después; empero,
bajo la dominación de las tropas invasoras norteamericanas y la coerción más despiadada al
PRD de entonces. El PRM, creado el 9 de septiembre de 2014 arribaría al solio presidencial
a 5 años y 11 meses de fundado. Hay que enfatizar, como un descollo, el papel de la Fuerza
del Pueblo. Es el 17 de diciembre de 2019 que el pleno de la Junta reconoce el cambio de
nombre de Partido de los Trabajadores a Fuerza del Pueblo. El PTD se creó el 21 de
diciembre de 1980. Con apenas menos de 6 meses, la Fuerza del Pueblo se convirtió en la
tercera fuerza política de 27 partidos. Obtuvo un 4.25% en el promedio de los 3 niveles.

De 27 partidos que acudieron a las elecciones Presidenciales y Congresuales, solo 7
lograron resultados por encima de un 1%. 20 partidos no alcanzaron ni siquiera el 1% de
los votos válidos emitidos ni validos (7,529,932 Padrón. Votos emitidos: 4,163,305.
Validos: 4,103,362. Nulos: 59,943). Dos partidos lograron el 76.2% de los votos, promedio,
de los 3 niveles: PRM y PLD (43.38% y 32.82, respectivamente).
Desde la Sociología política podemos decir que hay una correlación directamente
proporcional entre mayor cantidad de partidos y fortalecimiento institucional, así como el
peso del Estado, no solo en la economía, sino en la base clientelar que puede prohijar el
gobierno en el poder con los partidos satelitales, minoritarios. El Sistema de partidos en
nuestra sociedad debe su clivaje, en mayor medida, al tórrido clientelismo y corrupción y
no por efecto de decantaciones, diferenciación ideológica. La profesionalización de la
política no constituye una cantera de asunción en la vida pública como un profesional de
decoro, con notables competencias profesionales, reconocidos por la sociedad. Son los
menos. El grueso construye sus partidos como una manera de no trabajar más. Los partidos
son una mera inversión, redituable en el financiamiento del Estado y del sector privado, en
toda su variedad y dimensiones.
27 partidos reconocidos oficialmente por el órgano electoral. Expresan en la dinámica
política, sobre todo cada 4 años, una verdadera INDUSTRIA ELECTORAL. Atendiendo al
tamaño de la población (10.8 millones), del padrón electoral (7,529,932) y del territorio
(48,442 km2) somos el país que más gasta/invierte en materia del mercado electoral y las
elecciones. Estuvimos exactamente involucrados en lo que denomino la Industria electoral,
todo un año. Desde las Primarias, proclamadas en julio de 2019, hasta las Presidenciales y
Congresuales, del 5 de julio de 2020.
Aquí anexamos dos cuadros del gasto institucional y de los partidos políticos (Primarias,
las dos Municipales y Presidenciales y Congresuales):
MUNICIPALES    
Aportes del Estado # votantes Costo/votante
4,062,000,000 6,900,000 588.70
3,013,903,594 6,900,000 436.80
1,506,933,594 6,900,000 218.40
3,330,000,000 6,900,000 482.61

SUBTOTAL  

1,726.50

PRESIDENCIALES Y CONGRESUALES  
Aportes del Estado # votantes Costo/votante
1,870,200,000.00 7,529,832 248.37
753,000,000 7,529,832 100.00
SUBTOTAL   348.37

La Industria electoral abarca en los partidos recaudación fondos a través de cenas,
almuerzos, rifas, espectáculos artísticos, hasta recibir dinero de contribuyentes jurídicos y
físicos con unos montos establecidos en la Ley 15–19 del Régimen Electoral, en su
Artículo 204. Es tan horrido el tiempo de la campaña, por su extensión y los costos
alrededor de la Industria electoral, que en las Primarias un candidato a Presidente a lo
interno de un partido puede erogar hasta 700 millones de pesos y en las elecciones
Presidenciales hasta RD$918 millones de pesos.
Donde alcanza la supremacía del clímax de la Industria electoral, para que emerja con más
fuerza, más que la democracia, la PLUTOCRACIA, es en el interior del país. Mientras más
lejano es el territorio más peso tiene el dinero como seducción de cooptación del voto y de
publicidad y vallas, promocionando X candidato. ¡No hay límites reales por lo que la
competencia (que entraña equidad y justicia electoral), en el sentido categorial del término,
no existe!
La Industria electoral, del Mercado electoral dominicano, se constituye en un circuito de la
economía, en un puntal primordial, en el peso para ese periodo. Miles y miles de millones
pasan por el torrente sanguíneo de la producción, distribución, intercambio y consumo de
nuestra infraestructura o base material. Es como nos diría Nassim Tales en Jugarse la Piel,
estamos en nuestra sociedad como en una especie de “opacidad causal y preferencias
reveladas”.
El Sistema de Partidos y con ello la Industria electoral, configuraron un macropoder que
generó un control en los últimos 54 años. La nueva reconfiguración expresa, desde el poder
mismo, la Microfísica del poder, un nuevo desafío que implica más participación y nuevas
relaciones de poder. ¡La dinámica de la sociedad es otra!

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