Trujillo, Balaguer y PLD: cronología de trampas electorales

JUAN MANUEL GARCIA,/ ANALISTA INVITADO

SANTO DOMINGO.La historia electoral en la República Dominicana es la historia de los fraudes. Siempre se han robado las elecciones en la misma cara de los votantes. De ahí es que no sea raro que Leonel Fernández y Danilo Medina sean dos maestros de las trampas electorales. Lo consigna la historia política reciente, hasta nuestro momento mismo.
Son dos maestros porque heredan las manías de las trampas electorales de la Era de Trujillo, y de Joaquín Balaguer. Ellos y el Partido de la Liberación Dominicana (PLD) recogieron las manías de las trampas electorales de las manos de Balaguer y con el consentimiento de Juan Bosch.
¿O, estoy equivocado? ¿El Pacto por la Democracia, no fue una transacción forzosa con resultados buenísimos para el grupito que heredó a Bosch, en el PLD, después de una crisis generada por una trampa electoral contra el doctor José Francisco Peña Gómez?

Horacio Vásquez y Trujillo
Horacio Vásquez pretendió trampear a todos, incluidos los norteamericanos, adicionándole dos años ilegales a la Constitución con la que fue elegido. Rafael Trujillo se colocó en turno y quitó de en medio a Vásquez, mediante una madeja de triquiñuelas.
Y desde entonces, hizo lo que quiso con la entente de los procesos electorales. Montado en un partido propiedad privada cabalgó treinta años surcando una ruta de terror y sangre.
Balaguer hijo de las trampas de Trujillo
La cadena de tramposerías electorales de Balaguer durante doce años, y luego, durante diez años adicionados mediante nuevas trampas, está ahí. La continuidad de las trampas de Balaguer ha sido posible en las manos del Partido de la Liberación Dominicana (PLD), ya que mediante trampas los puso en control del Estado.

En el PLD, de trampa en trampa
Los peledeístas han sido tramposos electorales a lo interno del PLD, entre ellos mismos, como taller de ejercitación perfecto. En cada Congreso, en cada ocasión de relevarse en la dirección del PLD, Leonel Fernández y Danilo Medina han dado muestras de ser magníficos tramposos. Juan Bosch lo sabía, él los estaba criando y los soltó a su “buena suerte” y a la suerte del balaguerismo y la continuación del trujillismo.
¿Recuerdan cuando en el Cuarto Congreso del PLD, en 1991, Bosch decidió irse y se fue de ese grupo, aunque con retorno, porque todos ellos eran unos grupistas tramposos, “aspirantes a tener dinero y a vivir bien”?
Después, fue Danilo Medina quien dijo que estando en la presidencia, Leonel Fernández le robó la candidatura presidencial en primarias del PLD, aplicándole el peso del Estado.
Y, ¿no es Leonel, quien, ahora, da testimonio de que le quitaron la candidatura de su PLD, con fraude manejado por el Estado, por lo que decidió como Bosch, largarse del PLD?

Procesos fraudulentos
Durante la Era de Trujillo, los procesos electorales mañosos no resisten una discusión. Todos fueron fraudulentos. Joaquín Balaguer los ayudó a organizar, los presenció y participó en los mismos, como funcionario del gobierno de Rafael Trujillo. En todos los procesos, desde 1930, hasta 1961.
Tras la muerte de Trujillo, se abre un trayecto, que, a mi juicio, no ha sido estudiado adecuadamente. O, por lo menos, no ha sido explicado ni enseñado a las nuevas generaciones.
Juan Bosch y Joaquín BalaguerMuerto Trujillo se abre una coyuntura en que se suponía el país debía buscar de inmediato el establecimiento de un nuevo régimen, encaminado hacia una democracia. Balaguer estaba de por medio, sin embargo.
El PRD, organizado por los exiliados antitrujillistas, llega al país, el 5 de julio de 1961, a los tres meses de la muerte de Trujillo.
Comienza la organización del PRD, encontrando, ya, una agrupación organizada dentro del país por antitrujillistas que decían no eran un partido, pero que terminó siéndolo: la Unión Cívica Nacional fundida con la juventud del 14 de Junio.
Bosch afirmó que dentro de la Unión Cívica Nacional operaban las juventudes hijas de los ricos y decía que esos muchachos eran “gente de primera” agrupada en el 14 de junio de Manolo Tavárez Justo, “de tendencia comunista”, según testimonia el mismo Bosch.
Un proceso de agitación que duró seis meses, hasta el 6 de enero de 1962, tras la llegada de los exiliados, culminó con una matanza en al Parque Independencia, en la capital, a manos de los militares. En medio de una convocatoria a huelga general.
El Consejo de Estado saltó hecho pedazos, con Balaguer, ideólogo del trujillismo sin Trujillo, refugiándose en la Nunciatura Católica que todavía colindaba con el patio de su casa. Balaguer no pudo cumplir con la meta que se trazó, de llegar al 27 de febrero de ese año, como había programado en su propuesta de modificación de la Constitución trujillista. Balaguer siempre sostuvo que las Constituciones no son más que pedazos de papel.
Las elecciones fueron organizadas para celebrarse el 20 de diciembre de 1963. En estos comicios fue escogido Juan Bosch, presidente del país, en medio de mucha confusión y exaltación de los grupos.

Bosch veía, fraude, desde entonces

Ningún sector habló de fraude, en 1963, aunque todo el proceso fue manejado directamente por el embajador norteamericano John B. Martin.

Quien preparó la plataforma para realizar esos comicios fue Joaquín Balaguer, dejando el proceso en marcha, al salir huyendo.

Balaguer envía al Congreso Nacional la solicitud para que fuera modificada la Constitución de Trujillo. Mediante esa enmienda se facilitó la creación de un gobierno integrado por trujillistas y convertidos al antitrujillismo en el proceso, quienes incluyeron en el Consejo de Estado. Siete miembros, con Balaguer como presidente de un primer Consejo, que establecía, debía gobernar hasta el 27 de febrero de 1962.

Leonel Fernández y Danilo Medina

Cuando Balaguer, saliera de la presidencia de ese primer Consejo, debía relevarlo Rafael Bonnelly, tan trujillista como el mismo Balaguer. Bonnelly era trujillista confeso y militante, quedó junto a Balaguer, en la vicepresidencia de ese Consejo.

En ese nuevo organismo estaban Antonio Imbert Barrera y Luis Amiama Tió, par de generales sin batallas, como figuras destacadas por su resentimiento y aversión a Trujillo, y su anticomunismo. Victimaron a Trujillo, y victimaron a todo quien Trujillo estimó eran comunistas. Sobre todo, estos “dos generales” fueron enemigos de las juventudes a las que temían como el diablo a la cruz.

Ese gobierno del segundo Consejo de Estado, según la Constitución trujillista, enmendada por iniciativa de Balaguer, debía organizar elecciones según la enmienda acordada, a más tardar el 16 de agosto de 1962. Y elecciones presidenciales, de legisladores y de síndicos y regidores, a más tardar el 20 de diciembre de 1963, las que se realizaron según se estableció.

Había tanta presión sobre la Junta Electoral que el presidente de la misma, Emilio de los Santos se vio precisado a renunciar. Y lo encontraron con una pistola en la mano, dispuesto a lo que fuera con su vida. Pero fue presidente precediendo a Bosch. Don Emilio hay testimonios de que fue un hombre decente.

Ningún sector habló de fraude. Aunque todos sabían cómo el Departamento de Estado norteamericano metía sus manos, hasta lo último.

Durante esta coyuntura, el Departamento de Estado de Estados Unidos estuvo muy activo, según lo cuenta el embajador norteamericano de ese entonces, John Bartlow Martin. Siempre colocado al lado de Bonnelly, del Consejo de Estado, de Imbert Barrera y de Amiama Tió.

Bosch fue electo presidente, en la fecha establecida, en medio de una gran crisis nacional, en la que una Junta Central Electoral improvisada, no disponía ni del papel para imprimir las boletas, que al final fue suministrado por la Embajada Norteamericana.

Peor que un fraude
No se habló de fraude, aunque el gobierno de Bosch, pese a obtener el doble de votos frente a los cívicos de Viriato Fiallo, no fue tolerado ni siete meses por los perdedores.
La sospecha de fraude siempre estuvo presente, y se expresó en la necesidad de establecer un color de boleta definido para cada grupo que se distinguiera del blanco del PRD. Lo exigió Bosch, advirtiendo que, de lo contrario, retiraría su candidatura presidencial. Bosch, siempre en retirada a la mano.
El 23 de septiembre del mismo 1963, Bosch fue depuesto, disuelto el Congreso perredeísta, y disuelta la Constitución que se había dado ese gobierno.
Se desata una guerra civil en abril de 1965, que barre con Donald Reid y su Triunvirato de 19 meses. Proclaman el interés de reponer a Bosch, su gobierno, la Constitución y el Congreso del PRD. Todo eso lo impide una invasión de militares de Estados Unidos, con el objetivo de organizar nuevas elecciones, lo cual se impuso.
Con el país ocupado por militares norteamericanos desde el 28 de abril de 1965, se vuelve a organizar un proceso electoral, pero con la constitución enmendada por Balaguer.

Continuación de las trampas
El primero de junio de 1966, fueron montadas nuevas elecciones con un Bosch, de nuevo candidato, retraído, quien apenas salió de su casa. Bosch y el PRD, enfrentados a Balaguer, quien obtuvo de nuevo la presidencia del país, postulado por el Partido Reformista. Ahí nos impusieron doce años de terror y trampas electorales.
Bosch denunció que Balaguer y los suyos cometieron fraude en estos comicios. Una modalidad de fraude consistió en el uso del terror contra Bosch. Éste debió de limitar su campaña a difundir el programa de radio del PRD, desde su residencia, sin poder salir por el terror que persistía en las calles militarizadas por marines de USA y guardias y policías criollos.
El 16 de mayo de 1968 se vuelve a votar, esta vez, como lo disponía la Constitución modificada. El PRD no participa en esos comicios municipales de medio tiempo para escoger síndicos y regidores, por órdenes de Bosch, quien todavía permanecía autoexiliado fuera del país. De todos modos, se mencionó fraude se en Navarrete, en donde la JCE debió de repetir los comicios que ganaron los reformistas, de todos modos.
En las elecciones de 1970 la oposición en su totalidad se abstuvo de participar, con Bosch como líder abstencionista.
Bosch y el PRD dijeron que las elecciones no eran más que un “matadero electoral”, y facilitaron así, la victoria de Balaguer.
Se divide el Reformista y Balaguer vence al MIDA de Francisco Augusto Lora.
En 1973, Bosch rompe con el PRD y funda el PLD, congregando un grupito que se ha hecho famoso, y rico, al cabo de los años.
En 1974, el proceso produjo dos grandes bloques opositores. Encabezado, uno por Bosch, quien no resistió dentro del PRD, el surgimiento del Bloque de la Dignidad Nacional, y se alzó formando su nuevo Partido de la Liberación Dominicana (PLD).
En otro esfuerzo del PRD, con José Francisco Peña Gómez, impulsa el Acuerdo de Santiago, junto a grupos de la oposición, ya con Bosch fuera del partido.
Balaguer retiene la Presidencia, ya que sólo tuvo de contrincante en los comicios a un bufón de nombre Homero Lajara Burgos, y su partidito Popular Cristiano.
En 1978, caemos en las elecciones en que Balaguer es derrotado por el candidato del PRD, Antonio Guzmán.
Los reformistas con Balaguer a la cabeza con miles de maniobras intentan retener el Poder. Sumergen el país en el caos tradicional a propósito de comicios. Balaguer fue forzado por la Embajada de Estados Unidos, a entregar la presidencia a Guzmán. Concluyen así, los doce años del negro régimen de Balaguer.
El PLD de Bosch, asomó la cabeza con apenas 17 mil votos.
En 1982, el PRD vuelve a imponerse en las elecciones, con Salvador Jorge Blanco candidato, electo presidente del país. Esta vez no se habló de fraude, a pesar de que hubo la tradicional protesta de los perdedores. Y continúa un período de odios y rencores en el PRD.

Fraude contra Majluta
En 1986, en nuevas elecciones, Balaguer vuelve a la presidencia, al “vencer” a Jacobo Majluta, candidato del PRD, por decisión de una Comisión de Asesores Electorales, que creó por decreto el presidente Jorge Blanco, con la que reemplazó a la genuina JCE. El lío fue grande para evitar a Jacobo Majluta, e imponer a Balaguer.
Todavía, hoy, no aparecen más de 80 mil votos que pertenecían al candidato del PRD, Jacobo Majluta, a quien no le reconocieron los votos de La Estructura que lo favorecían, porque fueron rayados dos veces por los electores, y Majluta, impotente, reconoció la decisión de la JCE y de la denominada Comisión de Asesores Electorales que decidieron el reconocimiento de Balaguer.

Fraude contra Bosch
En 1990, Bosch vuelve a los comicios como candidato, esta vez, por el Partido de la Liberación Dominicana (PLD), frente a Joaquín Balaguer, quien logra imponerse con un nuevo fraude electoral que Bosch calificó de “fraude colosal”.
Bosch calificó de “fraude colosal”, y obligó a los peledeístas a impugnar el proceso, y escalar en esa discusión, hasta al Departamento de Estado, sin ningún éxito. Destacó la participación de Leonel Fernández y el grupito de tramposos electorales y ricos vigente.
Balaguer, montado en un nuevo fraude inicia el período de los diez terribles años de gobierno, no mejor que los doce años anteriores en que se mantuvo gobernando, también con represión y violencia.

Otro gran fraude contra Peña Gómez
En 1994, a los diez años de estar en el poder, Balaguer, en los comicios de ley de ese año, montó un fraude gigantesco imponiéndose al candidato del PRD, doctor José Francisco Peña Gómez.
Fue una de las campañas más penosas que se recuerde, por sucia, objetando al dirigente del PRD por negro, pero en la que éste venció a Balaguer, voto a voto. Una huelga nacional que había sido preparada, fue dejada de lado por la prudencia de Peña Gómez, para evitar derramamiento de sangre, según dejó en testimonio escrito.
Producto de esas circunstancias, Balaguer tuvo que reconocer que estuvo al frente de ese fraude y sometió a Peña Gómez y el PRD, a una negociación, ofreciendo a Peña Gómez, los últimos dos años del nuevo gobierno nacido del fraude. Peña Gómez y el PRD no aceptaron la propuesta y Balaguer tuvo que aceptar el recorte del período en dos años, que se modificara la Constitución para impedir la reelección, entre otras reformas, y que se realizaran elecciones en 1996. Fue la época del llamado Pacto Por la Democracia, firmado el 10 de agosto de 1994.

Otra maniobra fraudulenta en 1996
En 1996, ya Balaguer estaba físicamente deshecho, Bosch demente, y en los comicios de ese año, instalaron a Leonel Fernández y al PLD, con ayuda de Balaguer y los reformistas. Anunciaron “un camino nuevo” que resultó en “más de lo mismo”. Fueron necesarias dos vueltas electorales. En la segunda vuelta, los reformistas se volcaron en favor del PLD, forzando la entrega del poder a este grupo. La segunda vuelta fue montada en un texto fraudulento, que obviando lo pactado con Peña Gómez, fue modificado en el trayecto hacia el Congreso Nacional, que debía de legitimarlo en una Constitución reformada. Siempre, la dichosa Constitución. La marrulla de la modificación del texto se le ha atribuido al grupo de peledeístas que participó en las negociaciones, junto a Balaguer.
En 1998 se realizaron comicios municipales de medio tiempo. Y no se dijo de fraude, consecuencia del pacto del 1994.

En el 2000 pataleo inútil de Medina
En el 2000, nuevas elecciones. El PLD con Medina de candidato, perdió los comicios frente al PRD, con Hipólito Mejía escogido presidente. No se habló de fraude, en las elecciones generales. Medina venía victimado desde el interior del PLD, según testimonia él mismo. Y Balaguer se resistió a desconocer la victoria de Mejía como pretendía Medina, dato el estrecho margen de la victoria perredeísta.

Sospecha de fraude en Santiago
En el 2002, se realizaron elecciones de medio tiempo, de nuevo. Se dijo que en Santiago se cometió fraude, según el PLD. Balaguer murió el 14 de julio de 2002.
El PLD volvió a la presidencia en el 2004, y de nuevo con Leonel Fernández. No se mencionó fraude. Hipólito Mejía reconoció rápidamente su derrota, en sus pretensiones erróneas de buscar la reelección, contraviniendo toda la filosofía antirreeleccionista de Peña Gómez y del PRD.
Antonio Guzmán y Salvador Jorge BlancoSe puede afirmar que en los seis procesos electorales organizados del 1996 al 2004, pese a las tensiones, no se habló de fraudes mayores. Ni de impugnaciones. Aunque se mantuvo vigente el esfuerzo por el fraude, sobre todo, a lo interno del PLD.

Leonel en fraudes
En los comicios municipales y congresuales del 2006, con Leonel Fernández en la presidencia, volvieron las denuncias de fraudes comprobados por parte de la oposición. La prensa recogió innúmeras pruebas de las irregularidades.
Realmente, fue un proceso fraudulento forzado desde el Poder Ejecutivo. El PRD tenía el control de los ayuntamientos y del Congreso que retenía desde 1998. El PLD retomó con fuerza la ruta de la manipulación electoral para su conveniencia: traslado de electores de una provincia a otra, y de una dirección a otra; se compró a los delegados de otros partidos para que firmaran actas adulteradas o en blanco, y para que se ausentaran de su sitio en las mesas electorales. Sólo hay que consultar a Agripino Núñez Collado y sus testimonios. Compra de votos en los mismos sitios de votación, para que no se votara, previa verificación del padrón en que estaba. También uso de recursos del oficialismo, motivación del transfuguismo, masificación de los programas sociales, campaña sucia descalificadora, inundación de los medios publicitarios y de propaganda. Y compra de grupos y partidos pequeños. No valió que el PRSC y el PRD formaran la llamada “alianza rosada”. El PLD quedó en mayoría, en todos los niveles.
Aquí mismo empezó Leonel Fernández la campaña para su reelección, montada en esos fraudes que se señalan, en los próximos comicios del 2008, amparado en la reforma constitucional del 2002. Las trampas fueron grandes, magníficas.
En el 2008, de nuevo Leonel Fernández ganó, reeligiéndose en esos comicios. Trabajó, de inmediato en la reforma constitucional del 2010, una monstruosidad de manipulación institucional, fraguada con asistencia de los Estados Unidos para hacer coincidir en los poderes del Estado, en el control partidario. Ya los peledeístas disfrutaban el mote de “comesolos”. En este interín, ha ocurrido de todo, hasta que, en el 2012, Fernández fue relevado por Danilo Medina que consiguió una reelección en el 2016, que ocupará hasta el 16 de agosto, luego de los comicios programados para el presente año 2020. Medina se hizo experto en fraudes a lo interno del PLD y frente a sus contendores de afuera. Intentó una tercera reelección adquiriendo los votos de la mayoría de los legisladores, cosa que impidió la presión popular en las calles y el coro de todos los sectores sociales, políticos y de las fuerzas fácticas del país.

Las penas de Danilo Medina, en 2020
Ahora, el país, la sociedad dominicana, sometida a un atraso sin comparación en la historia, del que no es directamente responsable, es obligada a transitar una reiterada y odiosa crisis electoral, producto de las mismas mañas, tramposerías, e inmoralidades de siempre, cocidas entre peledeístas, herederos del trujillismo balaguerista, y sin ningún aliento ideológico que emane de la figura de Juan Bosch.
En esta ocasión, la situación ha sido agravada por la aparición de la pandemia global del coronavirus, groseramente manipulada por el gobierno de Medina, quien producto de sus angurrias, dividió al PLD, y debió de conformarse con un títere de candidato, sin trayectoria partidaria ni política, pero sí, poseedor de una ampulosa y cuestionada fortuna monetaria. Medina, ya adelantó que espera un fraude en contra del PLD, ante una oposición que luce ante los ojos de todos, que lo sacará del poder, con todo y PLD.

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