Paremos la especulación

Ambientado en el coronavirus surge la más despiadada de las especulaciones. Han sido aumentados en forma desproporcionada productos básicos en la canasta familiar.  Se podrían dar excusas, pero ninguna es válida.

Si hay un grave problema sanitario, los precios no pueden ser aumentados en forma  abusiva para el arroz, las habichuelas, los aceites, la carne de pollo, y otros productos de gran consumo.

Cierto que se trabaja en medio de insalvables precariedades, hasta se pone en riesgo la vida para dar movimiento al abastecimiento alimentario, pero no se puede permitir una línea escalonada en los precios.

También se quiere justificar esa acción con los aumentos en la prima del dólar. La especulación no es aceptable, pero tampoco hay acciones claras de las autoridades  para contrarrestarla.

No se olvide que estamos en un mercado globalizado, donde los precios lo fijan las circunstancias del mercado, pero en situaciones de extrema emergencia, si se debe vigilar que los precios de los comestibles no sean aumentados en forma medalaganaria.

Hay que destacar  que hay buen abastecimiento de   productos que son tradicionales en la mesa   de los dominicanos, y esa es una buena noticia. En la mayoría de los supermercados se pueden conseguir los productos sin problemas.

Y en los barrios, aunque hay especulación  a mas no poder, se tiene que dar un voto de reconocimiento a los colmados que se han mantenido abiertos durante todo este proceso de aislamiento social.

Hay empleados  de colmados  que llevan las mercancías a domicilio, que también se les debe hacer un reconocimiento. Conozco a personas que pasaron más de dos meses sin salir de sus casas, y en ese tiempo se abastecieron de los colmados con los deliverys.

Quiero también tratar en esta ocasión la situación de los choferes del concho. Una parte considerable ha estado cumpliendo con la resolución  de que se monten tres pasajeros detrás y uno delante. Pero hay una mayoría que irrespeta al pueblo y monta pasajeros unos encima de los otros.

Rechazamos la especulación con productos de primera necesidad, y pedimos que sean sancionados lo que juegan con el estómago de los dominicanos.  En crisis sanitaria, lo primero son las medicinas y la comida, lo demás puede esperar. ¡Ay!, se me acabo la tinta.

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