Cierran Club dominicano en el alto Manhattan

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Nueva York.- Ante la embestida que están sufriendo los dominicanos en el Alto Manhattan por parte de los landlord quienes estan forzando a los criollos abandonar sus apartamentos y negocios al no renovar el contrato de renta, el Club Recreativo Cultural Inc., ubicado en el baseman del 366 de la avenida Audubon, con la calle 183, fue cerrado recientemente.
 
El lugar con más de 20 años y visitado por cientos de dominicanos semanalmente, algunas veces con la familia, era presidido por Rabelo Genao, persona definida como seria y trabajadora por los visitantes y vecinos.
 
Genao expresó “No lo esperaba, nunca pensé que el “landlord” Christopher De Angelis y su compañía Triarch Management Inc, dueño del local se dirigiera a mí, mediante carta del 13 de mayo del 2016, para comunicarme que no me renovaría el contrato.
 
Luego sostuvo una reunión con De Angelis, donde éste le prometió que le extendería el contrato por solo siete años, pero fue un engañado, burlado y traicionado, porque soy hispano, apuntó.
 
Pero a los pocos días De Angelis me comunicó nuevamente “Que no quiere venta de cerveza, música, ni juego de entretenimiento en el local, contestándoles que tenía todos los permisos que la ciudad otorga para tales fines, pagaba mi renta puntual, no es lugar de controversia, la policía nunca ha acudido allí, y sus clientes dominicanos en Washington Heights no han presentado la més minima queja del Club.
 
Añade que ante la insistencia de desalojo injustificado del landlord le expresó que “si teníamos que ir a corte iríamos, porque el Club debe serguir abierto a cientos de familias que lo usan como diversión sana, económico, y seguro.
 
Tuvimos tres citas en corte y el 14 de febrero pasado el juez dio el veredicto a favor de Triarch Management Inc, acudiendo a la ley del desahucio del inquilino por finalización del contrato.
 

Genao, quien actualmente es tesorero de la “Corporacion Profesional Car Service”, la cual no ha sido afectada, se lamentó que no tuvo respaldo de las autoridades dominicanas, oficiales electos, lideres comunitarios, ni políticos, que debieron defender un lugar que brindaba servicios sanos a cientos de dominicanos residentes en el Alto Manhattan.