Sin milagros ni sorpresas en Miami

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No hubo milagros, ni sorpresas en Miami. Casi, casi, pero a punto no se apunta.

Aunque con sustos, República Dominicana y Estados Unidos, máximos favoritos para ganar el Clásico Mundial de Béisbol, avanzaron por el grupo C a la segunda fase del certamen, que se disputará en San Diego.

Los dominicanos, campeones vigentes del evento, ganaron sus tres partidos y extendieron a 11 su racha de victorias, sumándolas a las ocho que consiguieron en el 2013, cuando se llevaron el trofeo de forma invicta.

Los quisqueyanos fueron todo corazón, al remontar una desventaja inicial de cinco carreras ante los estadounidenses el sábado y llevarse una victoria épica, coronada por bambinazo de tres carreras de Nelson Cruz que le dio la vuelta al marcador. Y tras sudar frío por 10 innings ante la sorprendente Colombia, sacaron ventaja de la nueva regla de softbol cervecero de colocar corredores en primera y segunda para iniciar el undécimo episodio, para conseguir un racimo de siete anotaciones y ganar 10-3, una pizarra que no refleja en absoluto lo ocurrido sobre el terreno de juego.

Los colombianos quedaron fuera del Clásico Mundial en su primera participación, a la que accedieron tras ganar un torneo clasificatorio en marzo del 2016, pero se robaron los corazones de los 163,878 fanáticos que entraron al Marlins Park durante los cuatro días de competencia y se llevaron los elogios de sus contrincantes.

No, los peloteros de Colombia no vinieron a recibir palizas y sacarse fotos con los más calificados rivales. Vinieron a competir de tú a tú, sin miedo, a vender caras sus derrotas.

Y eso enamora al público.

Cayeron 3-2 en 10 innings ante Estados Unidos, vencieron 4-1 a Canadá y perdieron 10-3 en 11 episodios contra los dominicanos, contra quienes vinieron de atrás en el marcador y dos veces le empataron el partido, a una y tres carreras. Colombia le mostró al mundo su béisbol y cimentó el camino a una merecida inclusión en las Series del Caribe.

El otro grande, Estados Unidos, sufrió para vencer a los colombianos, se dejó arrebatar la victoria por los quisqueyanos y sólo en su último choque ante los canadienses consiguió dar un golpe de autoridad e imponerse a palo limpio, 8-0.

De los estadounidenses, lo más sobresaliente fue su pitcheo abridor, inmaculado en 12.2 episodios.

Chris Archer tiró cuatro innings perfectos ante los cafeteros, Marcus Stroman dejó en tres hits sin carreras a la potente toletería dominicana por 4.2 capítulos y Danny Duffy maniató a los vecinos del norte con siete ponches y par de imparables en cuatro tramos.

¿Y Canadá? Bien, gracias. 

No puede aspirar a mucho un equipo cuyo abridor ante las dos grandes potencias fue Ryan Dempster, un hombre de casi 40 años que trabaja como analista en un canal de televisión y no lanzaba una pelota desde octubre del 2013. A duras penas logró completar dos innings frente a los dominicanos, pero sólo consiguió sacar un out contra Estados Unidos y ahora Canadá (0-3) deberá buscar su boleto al V Clásico Mundial en el 2021 en un torneo clasificatorio previo, como hizo Colombia hace un año.

El manager Ernie Whitt se quejaba, al término de la competencia, de la falta de compromiso mostrado por la mayoría de los jugadores canadienses de Grandes Ligas para con la selección de su país y explicaba lo difícil que fue convencer a quienes aceptaron venir.

Cerró el grupo C con una asistencia masiva de público, principalmente dominicano que viajó desde su país y de Nueva York, para apoyar a su equipo, pero también muchos fanáticos estadounidenses y colombianos, muchos de estos últimos, graciosamente, con las camisetas de la selección de fútbol. Miami sacó notas extraordinarias en organización y se ganó por derecho propio la oportunidad de volver a ser sede del evento, en el 2021.

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