Claves para la gobernabilidad

Editorial
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Primicias da seguimiento segundo a segundo a lo que ocurre con la economía dominicana y el mundo.
Recorremos todas las semanas el país investigando sobre la realidad económica y social de la nación.
Escuchamos lo que dice nuestro pueblo sobre la situación imperante, lo que motiva a este medio de comunicación a reflexiones muy contundentes como las siguientes:
Señor presidente, señores legisladores, ministros de Industria y Comercio, director general de Aduanas, como de Agricultura, autoridades de Pro-Consumidor, ¿Cómo es posible que a este país entre con tanta facilidad medicamentos y cigarrillos falsificados, un polvo blanco que no es leche, dañando los sectores productivos de la nación?.
¿Por qué no resolver el problema de los ganaderos de La Línea Noroeste, amenazados por la quiebra por las incontrolables importaciones de leche y de un polvo que no es leche, en perjuicio de la producción nacional y del mercado cambiario?.
¿Cómo es posible que un sector que aporta el 34% de los ingresos del Estado, como es la industria manufacturera, se le castigue y se la amenace con la descapitalización?
¿Hasta cuándo permitirá el actual gobierno la alarmante y preocupante haitianización indocumentada que se produce en el país ante la mirada indiferente en la zona fronteriza, que desplaza de sus puestos de trabajo a la mano de obra nacional y que arrabaliza la nación?.
¿Por qué vender las tierras del Consejo Estatal del Azúcar (CEA) a precio de vaca muerta? Hay un caso escandaloso en Boca Chica que amerita de la actuación urgente del presidente Medina, pues los abusos no deben llegar al extremo.
¿Por qué el presidente Medina no se interesa con lo que ha ocurrido con las tierras del CEA en Sabana Grande de Boyá, muchas en manos de generales y de altos oficiales militares y policiales?. Esas tierras hay que recuperarlas y ponerlas a producir caña para los proyectos de panela que ha anunciado el propio mandatario.
Otras claves para gobernar con éxito este país es impulsar la agroindustrialización, reforestar las montañas, parar la protección de los ríos, montañas y arroyos, meter presos a los que roben fondos públicos, deportar los haitianos y otros extranjeros indocumentados, no cerrar negocios, preservar la industria nacional, ponerle atención especial al tema de la inseguridad ciudadana, desmantelar las mafias dominico-haitianas que asaltan, roban vehículos y se los llevan para Haití.
Igualmente, ponerle fin los contrabandos y negocios que se producen en la zona fronteriza, no avasallar a la oposición porque el poder es pasajero, reanimar la economía, ahorrar en el Estado, no continuar con el festival de préstamos y no apretarles más los estómagos al sufrido pueblo dominicano.
Además, trabajar con los cabildos para enfrentar la arrabalización, meter presos y someter a la justicia a los que se metan en rojo en los semáforos, multar a los que estacionan los vehículos en las aceras, evaluar el 911 y poner en marcha los estímulos necesarios para que puedan ser incrementadas las exportaciones.
Luego de siete paquetazos desde el 2000 a la fecha, el pueblo dominicano y los sectores productivos rechazan más cargas. Tenga mucho cuidado con eso, señor presidente, podría resultar peligroso.
Señor presidente, no caiga en la trampa de desmantelar el Instituto Dominicano de Seguros Sociales (IDSS), al contrario, promueva una reingeniería para relanzar ese organismo, vital para importantes sectores de la sociedad dominicana.
Tampoco haga caso a las presiones contra la ley 28-01, pues sería una bomba de tiempo cerrar 14 empresas que operan en la zona fronteriza amparadas en esa ley. Escuche a los moradores de la Línea Noroeste, fronteriza y sureños.
Primicias le sugiere también señor presidente que investigue que ocurre con el proyecto guineero de Manzanillo y las amenazas de quiebra de los ganaderos del Noroeste.
Finalmente, por hoy le sugerimos normalizar las actividades de las comunidades castigadas por las inundaciones, resolviendo lo de los puentes y vías afectadas.
Asimismo, obstaculizan las aceras con puestos de frutas y ropas perjudicando la limpieza y la circulación de ciudadanos por las mismas.