ODEBRECHT O LO QUE NO SE VE

Opinion
Typography

Las investigaciones contra la corrupción vinculada a  la empresa constructora brasileña, ODEBRECHT, propiciada por Estados Unidos en  12 países, especialmente latinoamericanos, pueden tener un trasfondo que pocos han observado.
Recordemos que históricamente las empresas constructoras por excelencia en la región eran norteamericanas, pero cuando esta compañía entró de lleno, las desplazó a todas y se convirtió en la única que construye obras de toda clase, incluso en Europa y hasta en África.
La rabia que exhibe Estados Unidos, puede que no sea simplemente por los sobornos a diversas personalidades e instituciones, sino porque sus empresas fueron sacadas del mercado, por la gigante del Brasil.
Estados Unidos busca que sus empresas vuelvan a ser las constructoras de obras en casi todo el mundo y trata de cualquier forma, sacar del mercado a ODEBRECHT, aunque para ello tenga que derrocar gobiernos con el argumento de enfrentar la corrupción como ocurrió en Brasil.
Estados Unidos crea el problema y luego vende la solución, eso no es nuevo, además si hay un país donde la corrupción permea por todas partes, es precisamente  el norteamericano.
Sin embargo, en su territorio eso no importa, pero manda a sus representantes a otros países para que denuncien y luego venderse como el abanderado mundial contra la corrupción.
En la actualidad no hay ni en República Dominicana ni en otros países de la región una empresa norteamericana construyendo obras, porque la ODEBRECHT las sacó de la competencia, pero ellos quieren volver a recuperar esa primacía.
Recuerden el dato que el año 2016 la primera potencia del mundo (EEUU) terminó con déficit de 450 mil millones de dólares, lo que evidencia que es una nación prácticamente en quiebra, mientras que Europa tuvo un superávit superior a los 253 mil millones de euros.
Uno de los temas de campaña de Donald Trump fue precisamente  que Estados Unidos debía recuperar el sitial que les corresponde y para ello haría retornar a las empresas que se fueron a otros países, especialmente a México.
Se puede decir que a partir del año 1990 del pasado siglo, los brasileños se convirtieron en el referente idóneo para América Latina y uno de sus estandartes es ODEBRECHT, empresa que construye de todo desde una carretera, una planta eléctrica, toda clase de edificios, bulevar, presas y demás, obras que antes eran construidas por las compañías norteamericanas.
Todos sabemos la forma en que actúa Estados Unidos y hasta donde es capaz de llegar para lograr su objetivo y si tiene que desestabilizar un país lo hace, como ha ocurrido en Brasil.
Así que, soy de los que entienden que el final no es enfrentar la corrupción sino sacar del mercado a ODEBRECHT para que sus empresas vuelvan a ser las constructoras en todo el mundo, porque a decir verdad Estados Unidos en las últimas décadas solo se ha dedicado a invertir en guerra y no en producción y eso al final tiene resultados negativos.

BLOG COMMENTS POWERED BY DISQUS