En el PLD, es tiempo de reflexión, unidad y fortalecimiento institucional

Opinion
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En los partidos políticos, como en las empresas particulares y hasta en las personas, llega un momento en el que hay que hacer un paro en la cotidianidad y dedicarse a reflexionar sobre lo pasado, con miras a fortalecer el presente y tener un mejor futuro.

Durante el desarrollo de la vida útil de los seres humanos y de las instituciones, se van dando situaciones que les conducen en el diario quehacer de sus actividades y que definen lo bueno o lo malo que les ha sucedido, les está pasando en el momento, o les espera, tanto en el futuro inmediato,  como en el más lejano.

Las franquicias políticas, de manera especial, se ven afectadas positiva o negativamente, por numerosos factores internos y externos, los cuales definen sus posibilidades de permanencia, crecimiento o desaparición.

Entre los aspectos internos que infieren en la cotidianidad partidaria, están las acciones desarrolladas por sus dirigentes, los cuales, mediante las mismas, afectan de manera directa el fortalecimiento o debilitamiento de sus partidos.

Uno de los elementos más importantes que se da de manera natural y que puede hasta llegar a hacer desaparecer un partido político, es el que ocasionan las luchas de intereses entre sus miembros, ya sea por su afán de tener el control de la entidad para el manejo de sus recursos económicos y políticos o, en el caso del partido de Gobierno, para colocar a sus seguidores en los puestos del Estado.

En todos los países del mundo donde el sistema de partidos políticos define quiénes serán sus gobernantes, se dan a diario situaciones donde priman los intereses particulares de los dirigentes de cada organización, los cuales, cegados por su afán de lograr sus objetivos individuales, llegan hasta a dividir las entidades que les podrían facilitar su ascensión o mantenimiento en el poder y, de manera casi irracional, prefieren perderlo todo, a ceder, los unos ante los otros.

En la República Dominicana los ejemplos sobran, basta mirar un poco hacia el pasado y pensar en las luchas intestinas del Partido Revolucionario Dominicano (PRD) y del Partido Reformista Social Cristiano (PRSC), por solo mencionar dos entidades que ayer fueron poderosas y hoy, son entelequias que sufren de un cáncer que cada día les acerca más a una muerte segura. 

Ese pasado documentado que existe en la historia dominicana de lo que puede llegar a pasar con un partido político y que también se ha dado con grandes empresas privadas de capitales cuantiosos o con inmensas fortunas de personas individuales que desaparecen como por arte magia, debe servir de ejemplo a quienes dirigen en la actualidad al Partido de la Liberación Dominicana (PLD).

Todo el que tiene un poquito de interés en el quehacer político nacional, conoce que en el partido formado por Juan Bosh existen diferencias internas entre sus principales dirigentes.

Unos 17 años dirigiendo el país y manejando inmensos recursos económicos han permitido que entre los peledeístas se hayan creado grandes fortunas, no necesariamente mal habidas, pero que, sí les ha cambiado la manera de comportarse a los que en el ayer eran dominicanos comunes y corrientes y que hoy son las personas más poderosas del país.

Este crecimiento económico de algunos altos dirigentes del PLD, les ha dado tanta tranquilidad financiera para ellos y sus futuras generaciones, que pareciera que no les importa si su partido sigue o no en el poder más allá del 2020 y, aquí es donde entra la parte más importante de la profunda reflexión que deben hacer en la franquicia morada.

A mi entender, mirándolo desde fuera, porque, aunque desde el 1996 les he apoyado, no estoy inscrito en ese partido y desconozco sus interioridades, sin embargo, como conocedor de su historia y protagonista de sus triunfos, me atrevo a asegurar que, desde este mismo instante en el peledeísmo deberían surgir preguntas como:

Si seguimos como vamos, tendremos posibilidades de ganar en el 2020?. .

Los que nos apoyaron en las contiendas pasadas lo harán en las próximas?.

Hemos sido lo suficientemente condescendientes con quienes nos han  ayudado a llegar al Gobierno?.

Nosotros, los mega-poderosos Miembros del Comité Político, debemos ser los primeros en dar el ejemplo de la humildad y el compañerismo?.

Que es lo que más conveniente para el país y la familia morada, que nos dividamos y perdamos las elecciones o que nos unamos y luchemos por ganarnos el favor del pueblo dominicano para seguir gobernando después del 20?.

Si, como espero, la respuesta a esta última pregunta es la de buscar la total y absoluta unidad, es imprescindible que también el perdón esté presente si realmente se quiere llegar a un destino feliz en la contienda futura.

Ese perdón debe manifestarse en un fortalecimiento institucional que vuelva a llevar o, al menos acerque, el PLD a sus orígenes y que exista una mejor relación partido-Gobierno.

Actualmente hay mucho descontento con el Gobierno entre los miembros del PLD en particular, en una gran parte de los movimientos externos que apoyaron al Presidente Danilo Medina y en una representación significativa de la población que votó por la reelección.

Esto, unido a los últimos acontecimientos que se han presentado en relación al caso ODEBRECHT, me obliga a decir que, en el PLD, es tiempo de reflexión, unidad y fortalecimiento institucional.

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