EL JUICIO A JESUS

Opinion
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Por considerarlo de valor histórico y no jurídico, el juicio contra Jesús, fue más bien un procedimiento inquisitorial debido a que regía para aquel entonces y de igual manera estaba contenida en el Talmud. Por cuanto a que la confesión se consideraba como la prueba por excelencia, y cabía más que nunca el principio: ‘’a confesión de parte relevo de prueba’’. (S.J.B. ob. Justicia y prensa. p. 19).
‘’El Talmud es una obra que recoge principalmente las discusiones rabínicas sobre leyes judías, tradiciones, costumbres, narraciones y dichos, parábolas, historias y leyenda’’. Existen dos conocidas versiones del Talmud: el Talmud de Jerusalén, (Talmud Yerushálmi), que se redactó en la entonces recién creada provincia romana llamada Philistea (o Palestina), y el Talmud de Babilonia (Talmud Bávli). (Fuente consultada: internet).
Por cuanto a que la lectura de los evangelios de San Mateo y San Marcos, queda muy clara la intervención del Sanedrín para juzgar a Jesús de las imputaciones que se le hacían: ‘’Los príncipes, pues, de los Sacerdotes, y todo el concilio andaban  buscando algún falso testimonio contra Jesús para condenarle a muerte’’ (San Mateo XXVI, 59). En la ley mosaica, los testigos que no concordaban  no valían como prueba, y Caifás, frente a la declaración de Jesús: ‘’Tú lo has dicho’’, consideró que esa era una confesión y no se requerían otras pruebas para la culpabilidad, cuando dijo: ‘Vosotros mismos acabáis de oír la blasfemia con que se hace hijo de Dios’’. Inmediatamente todo el Sanedrín contesto: ‘’Reo de muerte’’ (San Mateos XXVI, 66 y San Marcos XIV, 64). (Fuente. Ob.c.p.22.)
La mutación de Caifás, y también de Anás, de investigadores oficiosos en miembros del Sanedrín ocurre en un instante. Ya que, con la Sentencia de muerte dictada por el Sanedrín, éste agotó su jurisdicción. El es así que, el Sanedrín no era más que una jauría de leones hambrientos, al servicio del Imperio Romano que imponía sus propias leyes, y Jesús como una oveja inocente se convertía en su presa, ya que el Sanedrín  actuaba como un genuflexión, fascista al servicio de un imperio interventor y  opresor, como lo era el Imperio Romano; podría este hombre inocente salvarse de toda culpabilidad que le imponía el Sanedrín.
En el primer acto de jurisdicción de Pilatos, cuando tiene por delante a Jesús se desarrolló la conversación que siempre hemos oído desde niños ‘’? Eres tú el rey de los Judíos? Respondió Jesús: ‘’Tú lo dices: lo soy”. Solamente en el Evangelio de San Juan el dialogo abarca otras cuestiones que van desde la acusación que se hace contra Jesús, la potestad que tenia Pilatos para juzgar, hasta aplicar la pena de muerte de Jesús.
Ha de considerarse cierta la versión de que Poncio Pilatos no juzgó la imputación de sedición de que se acusó a Jesús, porque al enterarse de su origen galileo, declinó hábilmente el proceso por una cuestión de incompetencia, basada en la nacionalidad del acusado.
El proceso volvió otra vez donde Pilatos. Al llegar por segunda vez donde él, la acusación de blasfemia se varió al campo político civil, tal como la sedición y la conspiración. El pueblo colocaba a Pilatos en el dilema de que si descargaba a Jesús, estaba favoreciendo al alguien que se proclamaba rey y ellos era un atentado al poder de Tiberio. Esa imputación era un verdadero delito político y el Procurador no se sentía con fuerza para descargar a Jesús frente a los judíos.
En el derecho procesal del mundo civilizado, los jueces pueden variar la calificación, pero no pueden cambiar los hechos o la prevención, como decimos jurídicamente.
Antes esta situación, recurrió Pilatos a otro expediente. Había otro condenado a muerte: Barrabás. Entre ellos, el pueblo tenía derecho a perdonarle la vida a uno. Poncio Pilatos le insinuó al pueblo que se perdonara la vida de Jesús, pero el populacho eligió al Barrabás y la condenación de Jesús a la crucifixión.
Por cuanto, a que Jesús fue crucificado a muerte en el madero, por las leyes impuestas de unos farsantes al servicio de una horda de criminales como lo era el ejército del imperio romano de ocupación.
No pudiendo Pilatos resistir más, y condenando a Jesús se condenó él para el resto de sus días, pues figura en los anales como el juez que decidió finalmente la muerte y crucifixión de Jesucristo.

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