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Thu, Feb

EN TORNO AL CASTICISMO

Opinion
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Nos vamos a referir al principio de este escrito a las palabras de Luciano González Egido, las cuales nos presenta el mismo en forma de introducción, para que conozcamos más a fondo de la obra de Unamuno. En estas palabras González Egido, nos da una premisa de lo que es en si la obra de Unamuno, y nos señalas en una muy bella síntesis lo maravilloso de la obra.
Nos dice Luciano González, para introducirnos en la misma obra que, dicho  libro trata en su esencia de España, de su conformación histórica y de los elementos fundamentales de su caracterización, lo que con más transparencia racional, pero menos color local que su título original en castellano, expresaba el título de la traducción francesa de Marcel Betaillon, L´ essence de l¨Espagne (Paris, Plon, 1923), que servirá también para la traducción italiana, Lëssenza della Spagna (Milán, Antonioli, 1945) de Carlo Bo, por ser mas universalmente inteligible y adecuado al tráfico internacional de las ideas, aunque menos española y unamunianamente castizo.  
Fue la primera en el tiempo de las grandes creaciones de Unamuno, (expresa González Egido), y por su temática, sus características, su interés para conocer la formación y la evolución de su pensamiento y su enorme influencia merece una especial atención. En ella puso en juego toda su ya entonces vasta cultura, fruto en gran parte de su voracidad lectora, el resultado de sus apasionadas reflexiones y el poderoso sentido de la originalidad, que le caracterizaría durante toda su vida. Como recuerda el profesor García Blanco, ´´Introducción al tomo I de la edición de O.C. (Obras Completas), Editorial Escelicer, Madrid, 1966.´.´  Este libro es ´´una de las obras más famosas y conocidas de Unamuno´´, lo que se confirma por las sucesivas ediciones que han ido apareciendo, desde su publicación en forma de libro en 1902, ganadas por el fervor de sus lectores, que siguen encontrando en estas páginas, escritas hace ya casi cien años, el gozo literario y las sugestiones intelectuales de las fidelidades duraderas. (pág. 9-10 de la introducción).  
Emprendo el coleccionar en volúmenes los ensayos que sobre diversos y muy variados asuntos he venido publicando desde 1894 en diferentes revistas españolas, nos dice Miguel de Unamuno, sobre su obra: ´´En Torno al Casticismo¨¨, pág. 31,  Undécima edición de 1991.
Toco aquí los términos castizo y casticismo en la mayor amplitud de su sentido corriente.
Castizo deriva de casta, así como casta del adjetivo casto, puro. Se aplica de ordinario el vocablo casta a las razas o variedades puras de especies animales, sobre todo domésticas, y así es como dice de un perro que es ´´de buena casta´´, lo cual originariamente equivalía a decir que era de raza pura, integra, sin mezcla ni mesticismo alguno. De este modo, castizo viene a ser puro y sin mezcla de elemento extraño. Y si tenemos en cuenta que lo castizo se estima como cualidad excelente y ventajosa, y veremos cómo en el vocablo mismo viene a enquistado el prejuicio antiguo, fuente de miles de errores y daños, de creer que las razas llamadas puras y tenidas por tales son superiores a las mixtas, cuando es cosa probada, por ensayos en castas de animales domésticos y por la historia además, que si bien es dañoso y hasta infecundo a la larga todo cruzamiento de razas muy diferentes, es, sin embargo, fuente de nuevo vigor y de progreso todo cruce de castas donde las diferencias no preponderen demasiado sobre el fondo de común  analogía.(Ob.c.pág.35).  
Se usa lo más a menudo el calificativo de castizo para designar a la lengua y al estilo. Decir en España que un escritor es castizo es dar a entender que se le cree más español que a otros.
Escribe claro el que concibe e imagina claro; con vigor, quien con vigor piensa, por ser la lengua un vestido transparente del pensamiento; y hasta cuando uno, preocupado por el deseo de hacerse estilo, se lo forma artificioso y pegadizo, delata un espíritu de artificio y pega, pudiendo decirse de él lo que de las autobiografías, que aun mintiendo revelan el alma de su autor. (Ob.c.pág. 36).   Por cuanto a esto, nos dice Unamuno, que, el casticismo del lenguaje y del estilo no son, pues, otra cosa que revelación de un pensamiento castizo. Recuerde a este propósito el lector cuáles son, entre los escritores españoles de este siglo, los que pasan por más castizos y cuáles por menos, y vea si entre aquéllos no predominan los más apegados a doctrinas tradicionales de vieja cepa castellana, y entre los otros, los que, dejándose penetrar de cultura extraña, apenas piensan en castellano. 

 

Enrique A. Sánchez L.