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Sun, Feb

LA FIRMA DEL PACTO MIGRATORIO

Opinion
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Una nación salvada por un Presidente con principios patrióticos, como lo es el Presidente Danilo Medina Sánchez, ya que, una fronteras abiertas con el paso de nacionales haitianos, llegaría el momento en que no sabríamos si estamos en Santo Domingo o en Puerto Príncipe. Por eso tendríamos que recordar episodios de nuestra historia patria. ´´Porque Haití, es un pueblo que siempre nos ha invadido, lo hicieron en los años de: 1801, 1805, 1822, 1844, 1849, y 1855, en ese entonces lo hicieron con las armas, ahora lo hacen empujando a sus nacionales haitianos a emigrar hacia nuestro país, esto pudiera afectar seriamente la democracia dominicana. Porque los haitianos aún se encuentran en la etapa más primitiva del hombre y por ellos vemos salvajismo de sus actos y la destrucción de su propio país´´. (Juan Bosch, 1983).

Es necesario conocer que la velación del territorio dominicano por Haití, unas veces por medios violentos y otras veces en forma clandestina y pacífica, es un lugar común de la literatura y la historia del siglo XIX.

El escritor Víctor Hugo, en la novela de su mocedad donde pintó con inmenso colorido dramático el episodio de la rebelión de los esclavos en la parte francesa de la isla, nos trae el siguiente aparte de un dialogo entre el protagonista de Bug Jargal  y el rebelde Biassou: ´´ ¿Y te imaginas tú que nosotros criamos ganado?-replicó Biassou en su tono sarcástico-. Cuando se nos acabe el de la Colonia francesa, cruzaré los cerros de la frontera e iré a recoger los bueyes y los corneros que se crían en los grandes hatos de los inmensos llanos del Cotuy, de la Vega, de Santiago, y en las márgenes del Yuna, y sí necesario fuere también iré a buscar los que pasten en la península de Samaná y en las vertientes de las sierras del Bahoruco desde la embocadura del rio Neiba hasta mas allá de Santo Domingo.´´(Bug Jargal. Traducción de Alcalá Galiano, pág. 156).

Dos formas adoptó la violación del Territorio dominicano por Haití: la de los invasores propiamente dichos y la de las usurpaciones. La era de las invasiones comienza en 1630, poco tiempo después del establecimiento de los bucaneros en la isla Tortuga., y termina en 1856, con el triunfo de las armas dominicanas. La segunda era se inicia después de la reincorporación de la República Dominicana a España (1861), y se prolonga hasta 1930 (Ob.c. la isla al revés, Joaquín Balaguer, pág. 148, ed. 2001). 

Las fronteras con Haití fueron, durante más de diez años, escenario de una lucha continúa entre los dos países: las irrupciones de las hordas haitianas sobre el territorio dominicano, recomienzan, después de constituida la República con el intento de invasión organizado en 1845 por el Presidente Pierrot frustrado por el General Antonio Duvergé en Cachimán. Esa primera acometida fue sonavada por el emperador Soulouque en tres oportunidades: en marzo de 1849, en mayo de 1851 y en diciembre de 1855. Pero la guerra no cesó, en realidad, un solo día, y el derramamiento de sangre fue continuo aquella región del país hasta que la República fue reincorporada a España (marzo de 1861). Las guerras civiles, por otra parte, contribuyen a aumentar la efusión de sangre y a empobrecer  la población. Estos motines se inician en el mes de junio de 1844 con las sordas rivalidades que estallan en torno a los anexionistas de la Junta Central Gubernativa creada a raíz de la proclamación de la independencia nacional. (Ob.c. J.G.G., Tomo III, pág. 260 y ss.).

¿Por qué la ONU propone un Pacto de esta naturaleza? Eliminar fronteras para permitir el paso de otras naciones y cubrir las mismas con los mismos derechos y deberes de sus nacionales no es correcto, cada nación, cada estado, cada país, tiene sus normas y costumbres distintas a las otras naciones y, cada país es soberano y dicha soberanía no debe ser sobornada por ninguna otra nación, eso sería una regla que quebrantaría y alteraría las relaciones diplomáticas de los Estados, y pondría en peligro tanto el derecho internacional público como el privado; ya que, dichos países podrían convertirse en un anarquismo social y político y no seriamos una nación  definida en sus costumbres, credo religioso y con ideologías propias y diferentes a los demás países y no seriamos una nación libre y soberana sino un aglutinamiento de razas y costumbres sin identidad propia.

El irrespeto de la Corte Penal Internacional no tiene jurisdicción ni legitimidad ni autoridad. Dicha Corte afirma tener una jurisdicción casi universal sobre los ciudadanos en todos los países, violando así todos los principios de justicia, equidad y debido proceso.

Nunca cederemos la soberanía nacional a una burocracia global no electa e irresponsable como lo es la ONU. Por cuando debemos rechazar la ideología del globalismo y abrazarnos a la doctrina del patriotismo.

En todo el mudo, las naciones responsables deben defenderse de las amenazas de la soberanía. Y no podemos olvidar los crímenes cometidos en el pasado por los haitianos contra nuestro pueblo. Como son los nombres de estos invasores asesinos que deben estar gravados siempre en nuestra memoria: Touyssaint Louverture, Jean Pieree Boyer, Faustino Soulouque, Jean-Jacques Dessalines, Jean-Louis Pierrot, Henry Cristopher y Charles Heard.

Para esto sería abrir nuestras fronteras para que de nuevo seamos victimas por las atrocidades cometidas en el paso por los haitianos.

El Pacto Mundial Migratorio de la ONU no es más que una intervención grosera escudándose en las aperturas de las fronteras que deja bien claro la intromisión en los asuntos internos de cada nación.

Es necesario conocer de que el 10 de diciembre del presente año se llevara a cabo en Marruecos la firma del Global Compact for Migration (GCM), por sus siglas en inglés, (o pacto de la muerte), el cual viola todas las fronteras soberanas de los pueblos, y por cuanto se firmará en el mismo la intervención a las soberanía nacionales de todos los países libres y soberanos.  

Podemos ver como el Presidente Danilo Medina Sánchez no firmo dicho Pacto Migratorio, es decir, dicho (Pacto de Muerte), por tener un compromiso con la nación. Y, por cuanto dicho compromiso le llevo a ganarse la gloria y mantener la soberanía de la nación. 

Enrique A. Sánchez L.