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Sun, Feb

El Pacto Mundial Migratorio

Opinion
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Fue un acierto patriótico del presidente Danilo Medina, no firmar el pacto mundial para la migración, una decisión valiente y responsable que lo consagra con la historia defendiendo la soberanía nacional, pero esa devoción por la patria ha ocurrido aquí, en un momento donde el destino de la nación estaba en juego donde parece que la providencia divina le agarro la mano al presidente para que no firmara esa afrenta contra la dignidad de la patria y una bandera pisoteada, sería una vergüenza, la participación del gobierno en ese pacto mundial, por eso el presidente tomo el camino inmaculado del patriotismo para defender los derechos sagrados de la nación. Nuestro pueblo tiene que defender su lazo histórico porque la patria jamás se arrodillara ante ningún conjunto de naciones en este caso la ONU por poderosas que estas sean.

Ese pacto mundial para la migración sería una entrega de la soberanía e integridad de nuestra nación y si se hubiera concretado esa felonía se iba a atentar contra las cenizas de los padres sacrificados, de hecho su sacrificio habría sido en vano.

He ahí, en efecto, las plagas que está destruyendo nuestro país y haciendo estragos catastróficos en la constitución física y moral del pueblo dominicano. Los haitianos nos tienen tanto odio que si el odio se comiera, Haití sería el mejor alimentado del mundo.

En cambio donde quiera que chocan dos banderas con intereses opuestos o donde quiera que se oponen dos culturas, es lógico que el carácter nacional peligre y que sea allí donde la fibra de la patria debe estar más celosamente defendida y más poderosamente integrada.

Cabe señalar que usted señor presidente Medina es hijo de un pueblo como San Juan de la Maguana que tiene la altura y la grandeza de un altar para el patriotismo dominicano. La sangre de uno de los fundadores de la Republica se derramo como un agua lustral sobre esta tierra sagrada. Pero por ahí entro muchas veces el invasor haitiano al suelo dominicano; pero por ahí pasaron también otras tantas veces los batallones de libertad con el lábaro heroico de nuestra soberanía y dignidad. El coronel Francisco Domínguez, cercado en cachimán por las hordas asesinas de varios ejércitos haitianos, se abre paso con su columna semidestruida hacia las Matas de Farfán, cuartel general a la sazón de las tropas libertadoras. Al verle llegar herido y con su escuadrón sin bandera, el general Duvergé lo increpa preguntándole por el pabellón que supone perdió y ultrajo. El Coronel Domínguez, mostrándole la bandera que traía envuelta en una funda, le contesta con sencillez espartana:  “General, yo no acostumbro a traer la bandera desplegada sino cuando regreso del campo de batalla victorioso” presidente Medina usted igual que el coronel Domínguez, sea cubierto de gloria con una nombradía imperecedera, cuando se negó a firmar esa ignominia contra la nación, uno de los gestos más legítimos del patriotismo que puede tener un hombre, con el cual quedo sellado nuestro destino como nación soberana, todos los hombres tienen un momento en el reloj de la historia que lo consagra, y usted señor presidente Medina se consagró.

Pues cuando la patria es víctima de una conjura como el pacto mundial migratorio, tiene que buscar fortaleza cívica y de inspiración patriótica en aquellos sitios que permanecen como hitos inconfundibles en la historia de los pueblos. San Juan es uno de esos tabernáculos de la fe nacional, porque ahí se han dado cita el patriotismo y la hidalguía para convertir esta región en arca de virtudes patricias y en sede de la dignidad nacional.

Usted como hijo meritorio de esa hidalga comunidad ha puesto en alto el honor y la moral de la patria. Loor a su decisión que sea agigantado como un coloso del patriotismo, y ¡ni un paso atrás presidente Medina, el Pueblo esta con usted!.