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LA MAFIA QUE ASESINO A KENNEDY, HACE 55 AÑOS

Opinion
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Ese día, viernes 22 de noviembre del año 1963, hace 55 años que la mafia de Carlos Macello y Salvatore Momo Giancana, aliada al Buro Federal de Investigaciones FBI) asesinó al trigésimo quinto presidente de Estados Unidos, el demócrata John F. Kennedy, un hecho que conmovió a toda la humanidad.
Kennedy hacia campaña en busca de la reelección para un segundo periodo, y al desplazarse por las calles de la plaza Dealey, en Texas en medio de la multitud que lo aclamaba, fue abatido a tiros por orden de la mafia de la costa Este.
Miles de libros publicados, cientos de teorías inventadas, documentos ocultos y la manipulación de las pruebas por parte de la comisión investigadoras, permitieron que por este crimen nadie pagara.
Al menos cien personas que de una u otra manera podrían conocer algún detalle y aportarlos a los investigadores murieron de manera misteriosa para que no hablaran sobre lo ocurrido.
A 55 años de este asesinato, todavía no hay una versión oficial, pues los documentos que pudieran arrojar alguna evidencia, siguen clasificados, ocultando a quienes planificaron y ejecutaron el crimen de John Fizgerald Kennedy.
No queda duda de que este magnicidio fue el resultado de una conspiración bien orquestada, pues tanto el presidente como su hermano Robert, como procurador decidieron enfrentar a la mafia organizada en Estados Unidos, que encabezaba Carlos Marcello.
La mafia había utilizado a Lee Harvey Oswald, como el asesino solitario que disparo desde una ventana del edificio que servía como depósito de libros ubicado frente a la plaza Dealey, por donde se desplazaba la caravana presidencial.
Sin embargo, a las pocas horas de Oswald ser detenido, sin ni siquiera interrogarlo, pero si negando su participación en el hecho, es asesinado en el mismo cuartel de la policía, por un personero ligado a la mafia, llamado Jack Rubi, quien era conocido por los agentes, pues administraba burdeles propiedad de Carlo Marcello.
A su vez Jack Rubi, moría un tiempo después en la cárcel, cuando había anunciado que estaba dispuesto a decir todo lo que sabía sobre el magnicidio del presidente John Fizgerald Kennedy.
Kennedy había proclamado el fin de las sociedades ocultas, y su disposición de enfrentar las mafias de origen italiano que se habían establecidos en Estados Unidos.
Las investigaciones apuntan a que hasta el vicepresidente Lindón B. Jhonson estuvo al tanto de lo que iba a ocurrir ese día, pues era la única forma de llegar a ser presidente.
Kennedy había enfrentado a la Reservas Federal, que se encargaba de emitir los dólares, y procedió a imprimir dinero al margen de esa entidad, la cual reaccionó contraria a esa decisión.
Carlos Marcello nunca le perdono al clan Kennedy haberlo investigado y hasta expulsarlo hacia Guatemala, por lo que puso en práctica aquel dicho de {Mi vida por tu muerte, Si yo quiero vivir tú tienes que morir; y ese fue el resultado, la mafia debía seguir viviendo y los Kennedy morir.
No hubo un solo disparo como planteó la comisión investigadora y se ve que el disparo que da en la cabeza del presidente viene de atrás, por eso al recibirlo el cuerpo se inclina hacia delante.
Investigaciones independientes determinaron que el disparo que impactó al presidente vino de la parte de atrás, disparado desde lo alto de la plaza e incluso que fueron varios los disparos, pero solo uno alcanzó al mandatario.
Se dice que la mafia, además de utilizar a Oswald como señuelo, buscó dos expertos tiradores llevados a la Plaza para ejecutar el crimen perfecto contra el trigésimo presidente de Estados Unidos.
Tan pronto se juramentó como presidente Lindon Johnson derogó las medidas contra la Reservas Federal adoptada por Kennedy, y procedió a enviar marines a la Jungla de Vietnam, para iniciar una guerra a la que el asesinado mandatario se había opuesto.
La mafia no les perdonó a los Kennedy, lo que considero una traición, pues olvidaron que por intervención de su padre Joseph, ellos financiaron la campaña presidencial del candidato demócrata que alcanzó la presidencia en 1960.
No perdonaron el que, al asumir como procurador general Robert Kennedy proclamara que el peor enemigo de la sociedad norteamericana eran los sindicatos del crimen.
Los Kennedy le fallaron a la mafia siciliana, que había financiado su ascenso al poder, y cuando quisieron hablar con el presidente, y este no hizo caso, firmó su sentencia de muerte, porque la mafia no perdona a nadie, no importa que sea la principal figura del imperio.