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Sun, Feb

UNA SENTENCIA VICIADA

Opinion
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Una sentencia viciada. Podría calificarse de esta manera la sentencia emitida en el caso de la adolescente embaraza Emely Peguero, por lo que ha podido ser en parte un encubrimiento de pruebas a favor de Marlín Martínez, por el hecho cometido por su hijo Marlon Martínez, el cual  al expresarse en dicho tribunal, actuaba por mandato de su madre. La cual le indujo a cometerlo y ha adversarlo de su responsabilidad como hombre, por ser la misma de procedencia humilde y de una familia carente de los recursos necesarios  y no de igual clase social que ella (Marlín), de familia acomodada.

Pero la forma de los hechos cometidos es catastrófica y de una manera brutal y salvaje en cuanto a un asesinato tan horrendo como el que fue cometido por su hijo Marlon; el cual ha conmovido a nuestra sociedad. La forma en que su madre le dijo que actuara como hombre y resolviera ese problema y ya tú sabe cómo resolverlo. Lo indujeron a cometer terrible crimen de una forma tan brutal y desalmada.

La Iglesia Católica ha solicitado una revisión a la  sentencia emitida por un tribunal de la provincia Duarte donde se condena a Marlon Martínez a 30 años de prisión y a su madre, Marlín, a cinco años, por la muerte de la adolescente embarazada Emely Peguero.

El obispo auxiliar de la diócesis de Santo Domingo Jesús Castro, pidió la intervención de la Suprema Corte de Justicia frente a esta decisión, la cual ha lacerado a la sociedad dominicana.

Dicho hecho,  es un sangrado a nuestro país con las últimas decisiones tomadas por un tribunal  o por varios jueces, en San Francisco de Macorís, en el caso de esa niña, maltratada, humillada; dos seres humanos perdieron la vida, agrego el Obispo.

Marlín Martínez, fue condenada a cinco años de prisión por sustracción de menores, contenido en el artículo 354 del Código Penal Dominicano, y ocultamiento de cadáver, el cual está establecido en el artículo 359 de dicho Código Penal Dominicano. El artículo 354 establece en su escrito lo siguiente: que la pena de reclusión se impondrá al que con engaño, violencia o intimidación robare, sustrajere o arrebatare uno o más menores, haciéndoles abandonar la vivienda o domicilio de aquellos bajo cuya autoridad o dirección se hallaban.

Hemos de reconocer que la misma es una sentencia mostrenca, ya que la misma está viciada de un matiz político en su contenido y efecto.

Con dicho fallo podemos ver como el Segundo Tribunal Colegiado de la Provincia Duarte obviaron el tipo penal de complicidad en el hecho, contemplado  en los artículos 59, 60, 61 y 62 del Código Penal Dominicano, ya de que todas las pruebas del caso evidenciaron complicidad por parte de Marlín Martínez en dicho caso.

Es necesario saber y conocer de que nuestro Código Penal Dominicano en su artículo 354, que la pena que el mismo establece para estos casos de crímenes, por tanto, debemos aceptar y trabajar con las herramientas vigentes que tenemos a manos y no acudir a leyes que aun no han sido promulgada y aprobada por el Congreso de la República, como lo es el caso del nuevo Código Penal Dominicano, contemplado en la Ley 550-14, que el mismo está previsto a establecer el cumulo de penas, y en estos casos como el de Emely, la culpable debería cumplir 20 años de cárcel, de acuerdo (al artículo 279, Párrafo I, el cual en su escrito señala lo siguiente: Párrafo I: ´´La ocultación y el encubrimiento se sancionarán con la pena inmediatamente inferior a la aplicable al autor o coautor de la infracción principal´´.

En otro caso, podríamos decir que no fue su hijo Marlon el autor intelectual del horrendo crimen, sino su madre Marlín, su mentol y consejera, para que el mismo lo realizara de esa manera. Por ellos, debe ser condenada a igual pena que el hijo.

 
Enrique A. Sánchez L.