21
Thu, Feb

La nueva lírica puertorriqueña en Santo Domingo

Opinion
Typography

Rudamente golpeada por desastres atmosféricos, económicos, políticos y migratorios, la denominada Isla del Encanto es ahora escenario de una nueva poesía que expresa el dolor de su pueblo, que va desde la búsqueda de sus raíces en sus grandes poetas, hasta un misticismo recoleto que pone a Dios como centro de todo y única esperanza ante las inclemencias materiales y espirituales. Miguel Ángel Beltrán Álvarez e Iván Segarra Báez son dos fieles exponentes de ambas tendencias en los tiempos difíciles que vive la patria de Hostos y Albizu Campos.
Mujer Estandarte de la Patria y Julia 40 son dos poemarios recién publicados en República Dominicana por Beltrán Álvarez, nacido en Humacao en 1944, en los que canta las glorias de mujeres puertorriqueñas y reconstruye vivencias de la atormentada poetiza Julia de Burgos, entre “la sensibilidad y el entendimiento”. Alina Torres, Lolita Lebrón, la Abuela Antonia, Carmencita Peña Hernández, María Eugenia Rivera, Felisa Rincón de Gautier, María Isabel González Reyes, Paula Sellés, Ramonita Santos y Tomasina Velásquez, entre otras, inspiran las creaciones del autor.
De su lado Segarra Báez, de quien comentáramos anteriormente su poemario Los hijos del desastre, nos entrega ahora el titulado Marinero del Viento y la Ceniza, con un misticismo que trasciende los dogmas tradicionales, con textos en los que, según sus palabras, constituyen “una razón de la sinrazón en éxtasis, una divina locura de amor”. Con la lectura del libro se comprueba que nuestro amigo boricua está más cerca del “ama y haz lo que quieras”, de San Agustín, que de los cantos de Santa Teresa y San Juan de la Cruz, temerosos de sucumbir ante las irresistibles tentaciones de la carne.
No obstante, el prologuista Jaime Marcano Montañez valora el cristianismo viviente de Iván cuando expresa: “!Dios es la alegría eterna! Quien tiene a Dios, nada le falta, solo Dios basta!”. Vimos más original el verso: “basta la Luz para cambiar a un hombre”, del poema La huella de tu nombre, sencillamente de antología.