Investigativo periodismo de carácter diplomático

Maguá Moquete Paredes

El propósito del investigador en la consecución de hechos es que interesen al público. Hechos ciertos, no los que cualquiera dice que lo son. En la práctica, es difícil conseguirlos y a veces sólo se alcanzan con métodos que se alejan de los que normalmente utilizan los profesionales, digamos, clásicos.
La sociedad democrática depende de un público bien informado. Las técnicas del periodismo de investigación deben medirse por su bondad o no, de acuerdo con la necesidad crítica que tiene la gente de conocer lo que ocurre en su país. Por eso no hay, no pueden existir códigos generales por encima de la honradez y la exactitud en la presentación de las labores del periodismo de investigación.
Hay una distinción importante cuando se trata de personalidades públicas. Hay noticias que tienen por protagonistas a los altos funcionarios gubernamentales y otros a personajes particulares. Cuando se trata con personas privadas, hay que respetar su privacidad. No están acostumbradas a responder preguntas de los periodistas y tampoco se encuentran en la situación de una campaña política. Hay que tratar su vida privada con todo el cuidado necesario. La distinción es clara: los políticos se mueven con nuestro dinero. Los personajes particulares podrán presionar a los políticos pro domo sua (por sus intereses, título del discurso que, a la vuelta del destierro, pronunció Marco Tulio Cicerón, jurista, político, filósofo, escritor y orador romano; contra Publio Clodio Pulcro, político romano que había hecho que le confiscasen sus bienes), pero son los políticos quienes finalmente deciden.
La psicolingüística aplicada al periodismo explica muchas de las cautelas en el ejercicio de investigación. Se dice: a) Por la observación directa de los acontecimientos o con los escritos documentales, b) Entrevistando a la gente que ha vivido los hechos de primera ocasión. En los dos casos el periodista debe actuar con honradez y reflejar con precisión lo ocurrido. Ser profesional. Su labor consiste en interpretar las palabras de otros y también sus actos, con ello sus errores.
Los periodistas han sido educados para ser testigos fidedignos, pero ellos y la gente a la que entrevistan pueden ser testigos sesgados. Los estudios psicolingüísticos ayudan a los periodistas a esclarecer algunas características de los testigos que recuerdan y recuentan los acontecimientos. La fiabilidad de la memoria es un capítulo recurrente en la literatura psicolexical. Las reconstrucciones de la memoria están sujetas a fuertes sesgos.
En 1932, Manuel Bartlett Díaz, honorable dirigente, político mexicano y miembro del Partido Revolucionario Institucional (PRI), estableció que “la gente que experimentalmente vuelve a contar historias que ha oído recientemente tiende a señalar algunos detalles u olvidar o darles poca importancia a otros e inventar hechos que no estaban presentes en la visión original.”
Los periodistas reconstruyen a diario los acontecimientos y son proclives a normalizar y alterar lo ocurrido originalmente, de acuerdo con sus propios valores e intereses. Incluso, al tomar notas. El profesional está sujeto a la debilidad de la memoria que tiene una escasa capacidad. Se indica que la información de contexto (background) ayuda a reconstruir mejor el acontecimiento, al activar la memoria.
La labor del periodista investigador no se realiza desde la policía. Debe ir siempre más allá de la versión oficial del acontecimiento. Debe examinar críticamente cada informe, filtración u opinión ofrecida por una fuente oficial y ponerla en cuarentena hasta que se determine su verdadero valor.
Penetrar el secreto requiere especial habilidad, recursos psicológicos, planificación, riesgos, tacto, persuasión y obstinación ante las caras hostiles y las conductas reglamentarias. Por lo general el periodista es un profesional persistente. La reiteración en él es una virtud.
El periodista investigador tiende, entre otros objetivos, ayudar a los ciudadanos a participar en las decisiones que afectan sus vidas. Dada la complejidad de las sociedades modernas, los ciudadanos no pueden hacerlo sin ayuda de gente preparada. La prensa libre no es un privilegio, sino una necesidad orgánica de las sociedades complejas.
La libertad se basa no sólo en el derecho a saber lo que pasa, sino también en exponer las ideas para hacer las cosas de otro modo. Es el derecho más importante. Es el que hace posible el cambio desde una situación injusta. La gente en el poder puede hacer mal las cosas porque no interpreta bien la percepción del público en las cuestiones importantes, en sus causas y soluciones.
El periodismo de investigación es un complicado proceso intelectual. Es la determinación de evaluar y buscar ideas, datos y hechos trascendentales, analizar a fondo determinadas opiniones y abrazar decisiones basadas en la lógica, más que en la emoción, incluida la decisión de decir: no, y abandonar la investigación en cualquier etapa, cuando no se vea una salida razonable.
Una buena hipótesis de inicio. El periodista (al igual que el científico) se mueve para comprobar sus imágenes o su abierta curiosidad que es esencial en el periodismo de investigación y que las dudas metódicas, un cierto escepticismo, deben servir de complemento a los deseos moralizadores del periodista profesional.
Como se indica, las preocupaciones de un periodista investigador distan poco de las sesiones sociológicas o de asistencias sociales. Siempre plasmados dentro de una excelente redacción con base a la credibilidad, ética y moralidad.

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