El Cibao, una región llena de contradicciones

Definida como una “macro región del desarrollo”, sin embargo la bonanza parece concentrarse en manos de unos cuantos mientras la generalidad de la población vive entre la pobreza y la miseria absoluta.

Moca.-El Cibao -donde se están concentradas 14 de las 32 provincias en que está dividido el territorio nacional- es una región podría decirse llena de contradicciones, a veces ilógicas e incomprensibles para muchos.
Esto se debe a que -por un lado- se trata de una de las zonas más prosperas y ricas del país pero -por el otro lado- inexplicablemente gran parte de sus pobladores (la mayoría, diríamos) vive en medio de carencias materiales y otras necesidades.
Cuenta con cuatro provincias que tienen acceso al mar y por ende, son turísticas, como es el caso de Puerto Plata, Espaillat (Gaspar Hernández), Maria Trinidad Sánchez (Nagua) y Santa Bárbara de Samaná.
La región cibaeña, además, tiene explotación minera en Monseñor Nouel (Bonao) y Sánchez Ramírez (Cotui) de cuyos subsuelos la Barrick Gold y la Falcombrige extraen oro y ferroníquel, entre otros minerales, que se sepa.
Y como si todo esto fuera poco -como dice un slogan de un popular anuncio publicitario- el Norte es gran productor de rubros agrícolas, arroz y cacao entre otros, y fuentes de industrias y empresas que abastecen no solo el Cibao sino a Santo Domingo y otras zonas del país y el mercado internacional.
Definida como una “macro región del desarrollo”, sin embargo la bonanza parece concentrarse en manos de unos cuantos mientras la generalidad de la población vive entre la pobreza y la miseria absoluta.
De los más de 10 millones de habitantes que, según el más reciente censo de población y familia, registra la RD, algo mas de cuatro millones (4 046 032) vive en las 14 provincias cibaeñas, que cubren cerca de 20 mil kilómetros cuadrados.

Ni agua ni luz
Tal vez resulte inexplicable en pleno Siglo XXI, pero todavía hay decenas de hogares que no cuentan con servicios eficientes de agua potable y energía eléctrica. Es más, en muchos sitios apartados de los centros urbanos todavía ni redes del acueducto ni de electricidad hay.
Han tenido, por tanto, que buscar alternativas para suplir estas carencias como instalar paneles solares -para la energía- y utilizar para suplir la ausencia de tuberías las corrientes acuíferas, pese a tener sus aguas contaminadas en su mayoría.

Las contradicciones
La bonanza económica que exhibe la región es visible en Puerto Plata, San Francisco de Macoris, La Vega y Santiago de los Caballeros, por solo mencionar algunos pueblos. Basta recorrer las calles de sus lugares céntricos para percatarse del activismo comercial.
Pero, al adentrarnos en los barrios marginados y recorrer las comunidades rurales, nos encontraremos con un panorama que dista mucho del anterior. Es como un choque que se sufre.
Casitas casi cayéndose, calles totalmente destruidas, aguas malolientes corriendo por los contenes, niños descalzos correteando entre el polvo o el lodo, padres de familias envases en manos buscando un poco de agua para realizar sus necesidades prioritarias, música con alto volumen, gente jugando domino “porque no hay nada que hacer”, es “el pan nuestro de cada dia”, sobre todo en los sectores marginales.
A esto hay que añadir el meteórico avance de los males sociales, como son los vicios entre ellos las drogas y los juegos de azar. En parques y otros lugares jóvenes y adultos desafían a las autoridades con los juegos mientras la venta y consumo de sustancias controladas se ha expandido como la verdolaga.
Esa es la realidad de nuestra región del Cibao. Con grandes plazas en ciudades importantes pero llena de pobreza en barrios marginados y comunidades rurales y otras…aunque hay quienes se llevan de decir que “no hay mal que dure cien años, ni tampoco cuerpo que lo resista”.

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