Locarno Film Festival reseña fantasmas del pasado que perturban el presente

La fiesta cinematográfica está dedica al cine negro de los años 1920 y 1930

Ángela Rossò

Suiza-Ticino.-La 72 Edición de Locarno Film Festival nos invita a fantasear  con los más extravagantes awfis de los años 20 para adentrarnos a los lujosos salones de baile y casinos de la época en New York, y transitar por sus peligrosas calles bajo el dominio de bandas mafiosas, denominadas como “La familias”.

 Locarno Film Festival traerá de vuelta la época de las prohibiciones bajo la  famosa Ley Seca del presidente Franklin Delano Roosevelt, para terminar en la explosión de la gran depresión de 1930, conocida como el Crac de Wall Street.

Entre los años 1920 y 1930 el cine fue la fuente noticiosa más efectiva del momento porque recogía y reproducía de una manera inequívoca y sarcástica todo lo que acontecía en el mundo, con sus casusas y sus consecuencias.

No es por pura coincidencia que estos períodos están entrelazados con prohibiciones, gansterismo, conflicto con la Ley, el Glamour, el lujo opulento, la liberación femenina y la discriminación racial.

Mientras que al sur del país aún se aplicaban convencionalismos sociales por los partidos blancos dominantes, que castigaban lo que consideraban violaciones de sus costumbres con linchamientos  y trabajos forzados, el círculo del jet set compuestos por empresarios, congresistas y policías, se divertía despreocupado en ambientes mafiosos.

Una investigación de la universidad de Tuskegee en Alabama Estados Unidos, contabilizó el linchamiento de 3 446 negros y 1 297 blancos entre 1882 y 1968, con un máximo anual a finales del siglo XIX. Todo esto bajo la promulgación de una serie de leyes, llamadas «leyes de Jim Crow», y la de segregación racial para restablecer la supremacía blanca.

Sin proponérselo la 72 edición de Locarno Film Festival 2019, pone de vuelta sobre la mesa la discusión de temas muy presente en nuestra América Latina y el Caribe.

Los escándalos de corrupción encabezados por la empresa constructora brasileña Odebrech, que han llevado a renunciar varios presidentes en la Región, así como el encarcelamiento de algunos y hasta el suicido de un expresidente, deja ver sin duda que las prácticas mafiosas y criminales no terminaron con la gran depresión en los Estados Unidos en el 1930.

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