EL PECADO CAPITAL DE ODEBRECHT

Desplazar a todas las empresas constructoras norteamericanas en América fue el pecado capital que cometió la empresa de origen brasileño, realidad que Estados Unidos no perdona y buscaba el momento indicado para vengarse.
Además Estados Unidos no le perdonaba a esa empresa haber financiados gobiernos contrarios a ellos, en Brasil, Venezuela, Perú, Ecuador, Argentina, Nicaragua y Bolivia entre otros, los cuales ha ido destronando poco a poco.
Lo ocurrido en Brasil que se llevó de paso al gobernante partido de los Trabajadores y a sus dos principales figuras Dilma Rousseff y Lula Da Silva y que en el poder se entronara la derecha, es parte de ese plan orquestado desde fuera, sin que hasta ahora se haya podido probar que cometieran actos de corrupción.
Desde que entró como presidente Donald Trump se propuso recuperar espacios que Estados Unidos ha perdido en América, y que poco a poco han venido ganando China y en menor proporción Rusia.
Cuando usted examina las grandes obras que se construyen en diversos países, incluso en el mismo Estados Unidos, encontrará a ODEBRECHT, y a compañías constructoras chinas.
El que esta empresa distribuyera dinero a importantes figuras políticas, a partidos y a medios de comunicación, incluyendo a periodistas, no es una cosa del otro mundo, quizás como ocurrió en nuestro país muy exagerado, pero eso no es nada nuevo.
ODEBRECHT es una empresa gigante con mucho dinero y tiene la capacidad de tener representantes con oficinas bien edificadas en diversos países y cuando se presenta la oportunidad de ejecutar obras ella ofrece la mejor oferta, en todos los sentidos.
Estados Unidos se propuso desacreditar a esa empresa y al mismo tiempo sacar de circulación importantes figuras políticas que no son de su agrado y en cierto modo lo ha logrado.
Con este escrito no estoy defendiendo a quienes son enjuiciados por supuestamente recibir sobornos a fin de obtener las obras, como es en este caso Punta catalina, lo que digo es que, es la forma que esta empresa funciona.
Recuerdo que en una oportunidad varios directores de medios de comunicación del país fueron invitados a Brasil para vieran todo lo que es ODEBRECHT, a quienes se les pagó la estadía por una semana todo incluido.
Habría que preguntarle a esos directores de medios cuánto en efectivo se les entregó para que luego destacaran la capacidad de la misma en los medios que dirigían.
Esas empresas siempre hacen lo mismo, el problema es de quien lo recibe, como supuestamente ocurrió en nuestro país y que ahora son ventilados en la justicia.
Lo que busca Estados Unidos con el tema ODEBRECHT es que las empresas norteamericanas vuelvan a tener la primacía en la construcción de obras en la región, pues las mismas fueron desplazadas por una competencia real desde Brasil hasta China.
El problema no es el que ofrece el dinero sino el que lo recibe, porque al final tendrá que demostrar que ciertamente su riqueza es legal, como ocurre en nuestro país.

(Visited 35 times, 1 visits today)

Deja un comentario