Caos en las escuelas

Hay que buscar en lo inmediato la respuesta a la pregunta de qué está pasando en la educación pública. Las escuelas se han convertido en cuadriláteros de lucha libre y boxeo, donde no hay respeto ni a profesores ni a compañeros alumnos.

Lo más lamentable de estos casos es que la violencia física y los abusos sexuales están conformados dentro de núcleos de niños y adolescentes que no sobrepasan los 13 o 14 años. Se ha desbordado la sin razón en las escuelas, y el ministerio luce indiferente al problema.

Dice el ministro de Educación que con más de 50 mil planteles en todo el país, se torna imposible poder colocar a un policía escolar en cada uno de ellos. Y señala, con cierta dosis de burla, que habría que crear una nueva policía para poder vigilar a esos planteles.

El ministro debe saber que la policía está para vigilar el lado externo de la escuela, evitar que entren personas extrañas sin autorización, pero que la disciplina y el orden le corresponde al director del plantel, quien, cuando se siente desbordado por un hecho, pide a la fuerza pública.

Quién tiene que vigilar e imponer  la disciplina interna de las escuelas es el Ministro de Educación, y no el director general de la Policía. No son los agentes macana en mano y pistola al cinto, los que tienen que ir a las aulas, sino los profesores.

Cada plantel tiene un director responsable, un sicólogo y los maestros asignados, si a diario hay violencia, es porque ellos no cumplen su trabajo, y  el ministerio no es responsable de la supervisión de ese personal.  No cumple tampoco su función las asociaciones de padre, si tomamos en cuenta que los que se han visto envuelto en problemas son niños menores de quince años.

Fracasa el sistema de la educación básica. Dos acontecimientos recientes así lo demuestran. Una niña resulta muerte por una compañera, al momento de salir del plantel, y en otro caso, en los baños de una escuela, obligan a una menor a practicar el sexo oral a sus compañeritos de estudios.

Los acontecimientos parecen desbordar al ministerio de Educación, más interesado en los alcances del desayuno escolar, y en la inauguración de aulas. No se pregunta qué está pasando, donde los maestros no imponen el orden y los directores están de adornos.

En esas aulas, señores, está el futuro del país, de seguir como vamos estamos poniendo una muralla sólida para que naufraguemos como proyecto de nación. Si  volvemos la cara a estos problemas, mañana nos encontraremos con un caos total, sin soluciones a la vista. ¡Ay!, se me acabó la tinta.

(Visited 28 times, 1 visits today)

Deja un comentario