Luego de la pandemia, ha de venir la alegría

Por RAMÓN ANTONIO VERAS 

1.- El pueblo dominicano, al igual que la humanidad entera, anímicamente está viviendo una etapa sumamente difícil como consecuencia de la pandemia y sus efectos devastadores. Cada quien siente que su alma está golpeada y su espíritu adolorido.

2.- En un período de perturbación colectiva de las facultades mentales, lo que necesita el ser humano es serenarse con lo que le motive calma, le transmita tranquilidad y le dé seguridad.

3.- Porque está presente la complicación que ha traído la COVID-19, lo que debemos llevar a los demás es todo aquello que les cambie de desanimados a alentados; generarles aliento a los fines de devolverles fuerzas para vivificarlos.

4.- En las circunstancias actuales es notoria la modificación que se ha operado en el modo de ser, la virtud de encantador que tienen los nuestros. La cordialidad ahora se ha modificado por algo repelente. Aquel que era muy cautivador, ahora se nota antipático, algo cargante.

5.- Ante la realidad que estamos viviendo, que a diario nos enseña fallecimientos, velorios, entierros y rostros con signos exteriores de personas con pena que demuestra la muerte de seres queridos; lo que se impone es sacar lo bonito que tiene la especie humana para llevarle alegría al afligido, y alivio a quienes tienen encima lamentos.

6.- La ocasión es para elevarnos y no dejarnos caer anímicamente. Nada de llevar encima quejas ni disgustos; en ningún momento dejar oír la voz lastimosa para expresar dolor. Hay que dejarle los quejidos a los encogidos, indecisos y puros timoratos.

7.- El tiempo no es para moverse causando pena, llevarle tristeza a los que están en sus casas confinados. La noticia hay que llevarla para alegrar, consolar y motivar continuar protegiéndose, pero sin miedo.

8.- Ni por asomo dejar ver amargura. Lo que se impone es recibir llamadas de aquellos que traen al oído informaciones para ponernos risueños, gozosos y de todas formas contentos, muy divertido, altamente eufóricos. Siempre hay que darse por desenfadado.

9.- Debemos de mantenernos activos. A los amigos y a las amigas llevándoles siempre la conversación que les ponga en buen estado de ánimo, mediante el chiste con gracia, gran agudeza y con una salida cargada de jocosidad para hacer saleroso el intercambio de palabras.

10.- La pandemia no puede mantenernos circunspectos. A ella estamos obligados a salirle al paso con toda la ingenuidad posible; hacerle ver que los dominicanos y las dominicanas nos sobra ocurrencia al momento de comportarnos divertidos.

11.- El de ahora es un espacio ideal para sacar de abajo, ante tanto malestar psíquico que nos ha causado inestabilidad emocional por el virus, para llevar consuelo, animosidad, coraje y resolución a quien dé demostración de debilidad. Propicio, adecuado el tiempo para poner por delante el material de que estamos formados para nunca ser miedosos.

12.- Aquel que se ha dejado intimidar por el coronavirus, desplomándose ante tantas noticias tenebrosas, estamos en el deber de sacarlo de su dramatismo y, por el contrario, levantarlo; animarlo, alegrarlo para que logre vencer el abatimiento y la desmoralización. Quien cae en depresión, la solución es ponerlo con el deseo de vivir ligero de vida, algo así como una pascua.

13.- Lo que representa el coronavirus, no es para comportarse abatido. Hay que decirle que se eche a un lado a aquel que venga con posiciones catastróficas para meter miedo. Esta etapa que está viviendo la humanidad es difícil, pero no para abrirle espacio a los que tienen a flor de labios lo sombrío, el derrotismo y hacer labor de agorero.

14.- El tiempo es para poner a prueba el espíritu de vencer, salir adelante. Hay que creer que vamos  a triunfar sobre el virus; que lo complicado de la situación adversa va a cambiar para alcanzar victorias y dejar fuera de acción a la COVID-19. El fracaso nunca nos acompaña porque estamos hechos para batirnos y ganar.

15.- El nuestro es un pueblo de batalla, combativo de todos los días y para todo trance. La historia lo que recoge de los nuestros son éxitos, no frustraciones; no estamos para tirar por la borda, no echar por tierra, somos realizadores, educados para los logros. Nada de desaciertos, fiascos ni estar de resignados.

16.- La grandeza como país nos manda a hacerle frente a la COVID-19, sin importar lo desastrosa que sea. Los hombres y las mujeres que confían en su potencialidad para luchar y ganar, los casos grandes los convierten en pequeñeces, insignificancias y puras nimiedades. El tiempo va a demostrar que resistimos a la pandemia, la aniquilamos y la derrotamos porque la vimos como una minucia ante la enormidad nuestra como pueblo de firme voluntad y demostrada grandeza.

17.- Los días que transcurren debemos verlos a nuestro favor y contra el virus, porque creemos en la resistencia para enfrentar complicaciones. Debemos mantenernos con mucha serenidad, vigor y estables ante la embestida de la pandemia. Mucho ánimo y completa entereza.

18.- La misión de los seres humanos formados para motivar a los demás para que sean triunfadores, es mantenerse en posición de entusiasmar; provocar sentimientos de éxitos; suscitar deseos para lograr fines que sean de bienestar colectivo. Provocar el triunfo es de aquellos que creen que un mundo mejor es posible con personas de formación de progreso social.

19.-  A nuestro país les esperan días mejores con el respaldo de quienes tienen la firme idea de que hay que confiar en los que permanecen abrazados a los pronósticos que hemos hecho de que nada impedirá volver a ser como éramos ayer, antes de la COVID-19, es decir, siempre productivos; listos para ser valiosos, y con el ferviente deseo de pensar positivos para proporcionar bienestar material y espiritual.

20.- Debemos estar preparados para continuar dando de nosotros lo mejor como seres humanos expresándolo en la valoración de quienes con su proceder y obrar aportan a la sociedad; ayudan a que el nuestro sea un mejor país, con mujeres y hombres dispuestos adherirse a las causas justas y secundar las buenas acciones; motivar la predicción de feliz porvenir.

Reflexiones finales

a.- Porque nuestro pueblo está en un trance difícil, lo que necesita de sus mejores hombres y mujeres son mensajes que le lleven alborozo para estar alegre; desea recibir palabras cargadas de júbilo para permanecer de buen humor, en fin, lo que aspira es estar optimista para alcanzar ligereza de espíritu.

b.- En la encrucijada que nos ha colocado la pandemia, debemos superarla manteniéndonos alejados de lo que sea aburrimiento; totalmente apartados de lo que represente aflicción; a la distancia de lo que traiga tristeza. En absoluto apartarnos de la pesadumbre.

c.- Lo que se impone es que todo el país se afiance con la idea de que nos vamos a colocar por encima de la COVID-19, porque confiamos que el porvenir nos pertenece, porque sabemos que el presente de pesares lo vamos a transformar en un futuro de parabienes y de grandes congratulaciones.

d.- El bienestar está de nuestra parte para quitarnos de encima lo que sea desgracia; alejar aquello que represente desventura y de cualquier forma eliminar lo que sea infortunio. Estar listos para hacernos acompañar de placidez, y colocarnos al lado de lo que simbolice satisfacción.

e.- Los buenos tiempos han de venir para estar llenos de risa; tomar lo que venga a bromas, y estar preparados para disfrutar lo bueno para nunca más pensar en pandemia ni nada semejante. Los días venideros van a cambiar este ambiente aciago, por otro que será luminoso y como lo merecemos, radiante.

f.- Los momentos desagradables los vamos a olvidar para siempre; los dejaremos en el tintero; echarlo al olvido para que nunca esté en nuestra memoria; relegar lo que hemos pasado, y solo recordar que en nuestra mente siempre permaneció la llegada de la felicidad colectiva que es la que merecen nuestros connacionales para vivir con alegría.

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