AL COVID19 SE SUMAN AHORA AMENAZAS DE ENFERMEDADES COMO LEPTOSPIROSIS, DENGUE Y DIARREAS

Carlos Rodríguez

Sin duda alguna la República Dominicana atraviesa un 2020 difícil. Ha sido un año de grandes desafíos vitales, encabezados por la actual pandemia de SARS/CoV-2 o COVID19, que ya nos ha arrancado más de 1 mil 100 vidas y enfermado a unos 70 mil personas. A la crisis sanitaria se ha sumado el paso de la tormenta Isaías, que al final de su paso por el país ha alcanzado la condición de huracán categoría I.Para algunas zonas, como la provincia Duarte y sus municipios San Francisco de Macorís y otros ubicados en la zona del Bajo Yuna, ha sido tiempo particularmente tedioso, por los embates de la pandemia por COVID19 y ahora por las inundaciones que ha provocado que cientos de personas hayan sido desplazadas desde su hábitad hacia otros.lugares por efectos del desbordamientos de los ríos Jaya y Yuna. La provincia Hato Mayor, en la región Este, ha sido duramente atacada por el fenómeno hidrometeorológico. Provincias como San Juan, San José de Ocoa y El Seibo también han sido bastante afectadas.Deslizamientos de tierras, pérdidas de viviendas, ahogamientos de animales y destrucción de cosechas complican la situación económica y social de cientos de hermanos residentes en esas y otras demarcaciones.

Aparte de las medidas de autoprotección para prevenir la enfermedad del coronavirus, ahora las comunidades que han sufrido inundaciones tendrán que agregar otras acciones para prevenir enfermedades como leptopirosis, enfermedades diarréicas y gastrointestinales derivadas del uso y consumo de aguas impuras ante la salida de servicios de unos 24 acueductos locales; y mantenerse vigilantes ante las amenazas del surgimiento de brotes de dengue a través del mosquito Aedes aegyptis. Tendrán que mantener sus casas y entornos libres de cachivaches, neumáticos y otros cacharros que se constituyen en reservorios de aguas claras donde nace y se multiplica el mosquito transmisor de la letal enfermedad.A esta hora las autoridades sanitarias deben estar diseñando algún plan de prevención, preparación y respuesta que incluya una línea de comunicación e información general para orientar y alertar a las comunidades sobre cómo mitigar efectos y prevenir complicaciones ante esta amenaza sanitaria agregada por la tormenta Isaías.Es imperativo ahora que cada familia, cada ciudadano se encargue de tapar bien los tanques o envases de agua, así como asegurarse de untarle cloro de uso doméstico sobre la superficie del agua para evitar guardarle agua al dengue.

También, verificar que el patio y el entorno de su vivienda estén limpios.Debe eliminar cualquier tiesto, goma de vehículo, cacharro, cantina, vaso plástico, cachivache o envase que pueda acumular aguas claras donde la mosquita deposite los huevos que al cabo de cinco a siete días se convertirán de cientos de mosquitos Aedes aegyptis que salgan a picar gente y a transmitir dengue.Del mismo modo deben evitar el contacto con la orina y eses fecales de animales domésticos (gatos, perros) eses de aves, etc. que contienen la bacteria de la leptospira. Mientras, aquellos que habitan en zonas inundadas deben asegurarse de usar calzados altos, preferiblemente de goma, a maners de evitar el contacto directo con las aguas contaminadas.

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