Que es un dominicano? Escrita por una extranjera aplatanada

Por Joan Pichardo

El dominicano puede enloquecer a un extranjero con su dejadez y su dicho eterno, “mañana.” Pero….con todo y todo, el extranjero no quiere irse. Por qué? Por una razón sencilla: en otros países la gente vive menos feliz.
El dominicano es sociable, generoso, presumido, espontáneo, alegre, conversador, cortés, chistoso, coqueto, servicial y muuuy simpático.
Pero el dominicano es también despreocupado, informal, incumplidor, bulloso, exagerado, desobediente y confianzudo.
Sí, el dominicano es una persona de contrastes.
El dominicano es efusivamente sociable. Hay un abrazo y/o beso para todo el mundo. Lo que le fascina es siempre estar en la calle entre muchedumbres. (Mañana es otro día.)
El dominicano es despreocupado con los problemas diarios. En su opinión, que se puede hacer? Nada. El dominicano acepta los fallos de su país como normales. Así es y así será. (Una vez le pregunté a un señor si no le importaban los apagones y respondió: -Buenooo, mi familia está en buena salud.)
El dominicano es generoso y dispuesto a compartir lo que sea con cualquiera. (Una vez vi a un sereno pobre compartiendo su poca comida con un perro callejero a un lado y un gato al otro lado.) La repuesta de un piropo es “a su ordenes,”. Cuidado cuando admira algo, porque quizás se lo regalen.
El dominicano es, según ellos, “informal.” El no sufre de estrés porque mañana es otro día.
El dominicano es elegante y presumido. Se ocupa por su apariencia y gasta lo que pueda en su persona. (Los maridos no importan gastar en sus mujeres en salones o en ropa y ellos mismos no se depravan).
El dominicano le encanta figurear. (Que vale lucir bien si nadie lo ve?)
El dominicano no usa la palabra «no.» Siempre dice que “sí” aunque sabe perfectamente que no lo va hacer. Quiere responder para complacer a uno. (Este fallo derrota los nervios de un extranjero.)
El dominicano es sumamente espontáneo y alegre. Da vida a cualquier fiesta. Brincan, bailan, cantan, abrazan y besan el segundo que se le presenta un motivo. También, le encanta reírse de un buen chiste.
El dominicano es incumplidor con muchas cosas que desespera a uno. (Sé de un señor que quería mandar hacer unas camisetas. Siempre había un problema al momento de la entrega. Por fin, los pidió de China.)
El dominicano es conversador, al extremo. Comparte más confianzas con un extraño en un salón de espera que hacen los extranjeros con un familiar y no solamente conversa tranquilamente, sino se queja y discute de manera

muy opinada. (Un médico no es necesario porque él sabe de todo. Y de política? Desde el fin del era de Trujillo, el dominicano tiene todas las soluciones.
El dominicano es bulloso. Habla duro (porque todo el mundo habla a la vez), y escucha música, etc. muy alto. (Le pregunté a una dominicana que vive en Alemania lo que más le hacía falta de su país y respondió con una sonrisa, – la bulla.)
El dominicano es cortes y descortés. Llega tarde a un sitio con una razón tonta o peor, sin ninguna razón. Sin embargo, considera muy descortés, por ejemplo, entrar a una oficina, un laboratorio o un ascensor sin saludar. Hay que mencionar que los hombres todavía son caballeros, algo que se está desapareciendo en otros países. Toda la cortesía desaparece, sin embargo, cuando el dominicano está detrás del volante, porque cuando maneja está luchando en una guerra.
El dominicano es un macho coqueto. Flirtea automáticamente y con gusto. Claro, a las mujeres le encantan sus piropos.
El dominicano es exagerado en sus gustos. Cuando le gusta algo, lo repite hasta la saturación o hasta que se harta. (Los lugares sufren por eso; después de mucha popularidad, de repente desaparece el público.)
El dominicano es confianzudo. No sabe qué es la timidez o vergüenza. Siempre esta en “su casa.” (Uds. pueden decidir si este rasgo es bueno o malo.)
El dominicano es hospitalario. El da la bienvenida calurosa a todo los extranjeros que aterrizan. No hay prejuicio a ningún grupo. Hay sonrisas para todos. (Los embajadores se sienten muy bienvenidos.)
El dominicano es a veces desobediente. Las reglas son para otros. El hace lo que quiera, como quiera y cuando quiera.
El dominicano es servicial y llega corriendo al rescate si uno tiene un problema, y hay que reconocer que lo hace sin pensar en una recompensa. Por qué es así?
Porque el dominicano es, sobre todo, SIMPATICO. Sí, no se puede discutir este punto. Y, muy importante, por ser así, el inspira simpatía en otros. Tal vez uno se queja de alguno de sus fallas, pero atributos como la simpatía compensan un millón de veces.
Pues, como se ve, es un poco complicada definir lo que es un dominicano. Lo que sí es seguro, compartir tiempo con familia y amistades en ambientes alegres tienen prioridad. Gozar hoy y resolver mañana. Quizás así, un país no progresa, pero mientras tanto….bueno, disfrutamos, ambos dominicanos y extranjeros, de lo que haya: un clima maravilloso, una variedad de deportes, una abundancia de ambientes sociales y muchas sonrisas de una gente feliz.

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