La importancia de acumular reservas internacionales en el Banco Central, urge continuar investigando nuevos escenarios trae COVID-19 a la economía

La política del Banco Central de acumular reservas internacionales en dólares es correcta, logrando sobrepasar los US$ 9 mil millones.
En la última rueda de prensa para abordar el tema de la economía en tiempos de la pandemia del coronavirus que ofreció a mediados de marzo el gobernador del Banco Central, licenciado Héctor Valdez Albizu, le pregunté qué habría ocurrido en el país en el caso de que no se contara con esos miles de millones de dólares coincidiendo con la emergencia económica provocada por la pandemia del coronavirus, que dispara la demanda de divisas, con una reducción en los ingresos de dólares por su impacto en las exportaciones, remesas, inversiones y otros ingresos.
Sólo para atender la demanda de divisas y la estabilidad relativa en el tipo de cambio el Banco Central ha tenido que inyectar al mercado cambiario más de tres mil millones de dólares.
El dólar se ha disparado por encima del 58 por uno y el Banco Central tiene la responsabilidad de garantizar con sus inyecciones la estabilidad relativa en la primer del dólar, como el control de la inflación.
Que el envío de remesas se incrementara en mayo, la reducción en el precio del petróleo, el reinicio de las operaciones con el 80% de las empresas de zonas francas y otro elevado número de industrias que no ha dejado de producir, como nuevas inversiones y el reinicio parcial del sector turístico, son elementos positivos para el mercado cambiario.
Ojalá que con los 50 vuelos de línea aéreas anunciados para este mes en Puerto Plata fortalezcan el ingreso de divisas y den fortaleza a los empleos en el turismo en la zona.
En Puerto Plata, el Sur de La Florida, comenzaron a abrir varios hoteles, parte de la fortaleza económica de la Costa Norte.
La meta es que se ponga fin al cierre de hoteles y establecimientos comerciales en las zonas turísticas para calentar la economía, preservar los empleos, ingresar más dólares y euros, encadenar la industria, agroindustria, agropecuaria, transporte, estaciones de combustibles, restaurantes y el turismo.
Hay que admitir, empero, que la reapertura del turismo, expansión de las exportaciones y los aeropuertos es lenta por los protocolos sanitarios locales e internacionales en tiempo de coronavirus.

BC Y EL COVID-19
Hay que saludar el interés del Banco Central estudiando con profundidad la incidencia del COVID-19 en la economía.
El mundo con el COVID-19 tiene una economía totalmente diferente a la que teníamos antes del 1 de marzo de 2020.
Un pueblo, una nación enferma con el COVID, es una amenaza para la economía de cualquier país.
En el caso de República Dominicana, muchos sectores productivos han paralizado sus operaciones y la pandemia obligó a la suspensión de 1.1 millones de empleos formales.
La emergencia sanitaria del COVID en el país y de países que son socios comerciales de la República Dominicana, motivan muchos estudios económicos, comenzando con los nuevos escenarios que generan a las remesas, exportaciones, inversiones extranjeras directas, turismo, donaciones y otras actividades económicas.


En los diplomados que ofreció el Banco Central a periodistas del área económica de diferentes medios de comunicación, insistí, se lo comunique a los doctores Frank Fuentes y Julio Andújar, maestros facilitadores, que había que cambiar la página con nuevos estudios sobre fenómenos que inciden en la economía dominicana, comenzando con el cambio climático, impacto la tala de árboles, destrucción de arroyos, ríos y montañas en el suministro de agua a los acueductos, a la población, generación de energía y a los sectores productivos.
Ahora hay que sumar el impacto del coronavirus no solo en el Gran Santo Domingo, sino también las provincias, municipios, parajes y secciones de la Republica Dominicana.
Estudiar el impacto del coronavirus en los empleos de los dominicanos en Estados Unidos, España, Italia, Alemania, Reino Unido, Puerto Rico y muchas otras naciones.
Además, los nuevos escenarios del turismo, reexportaciones, demanda de productos agropecuarios, industriales, agroindustrias, artesanías, empleos, líneas aéreas, en el transporte, ingresos del Estado y los negocios de los aeropuertos privados internacionales en Santiago de los Caballeros, La Romana, Punta Cana, Las Américas José Francisco Peña Gómez en Santo Domingo y Gregorio Luperón, en Puerto Plata.
Aula Central del Banco Central, economistas, catedráticos universitarios, directores de escuelas de economía, editores de economía de los medios y todos los estudiamos de la economía tenemos que seguir investigando la profundidad e incidencia en la economía que nos genera el COVID-19, que no es solo el uso de mascarillas y medidas de higiene personal, sino su alta incidencia en naciones socias de la nación dominicana que fuerte presencia en la compra de productos dominicanos, turismo, inversiones, remesas y otras fuentes de divisas.
Habrá que estudiar profundamente el impacto en la economía no solo del COVID-19 y el cambio climático ( reducción de la producción nacional motiva importaciones y el uso de dólares), los terremotos, temblores de tierra, quema de árboles en las zonas donde nacen los ríos (casos El Limón, Samaná, y en Jamao al Norte, provincia Espaillat, como los incendios y talas de árboles en otros pueblos y zona rural en San José de Las Matas, San José de Ocoa, Jarabacoa, Constanza, Sabaneta, Monción, Chacuey, Villa Altagracia, Bonao, Dajabón, Restauración, Parque Jaragua, cordilleras Central, Oriental y Septentrional y otros lugares de la Republica, que merman la producción de agua.
¿Qué sería de las industrias, agropecuaria y el turismo sin agua?
¿Qué impacto tendría la falta de agua en los acueductos y en las presas?
¿Cuál sería el escenario económico del Cibao y la Línea Noroeste sin las presas de Tavera, Monción, Chacuey y otras?
¿Y si desaparecen los ríos Amina, Mao, Yaque del Norte, Yaque del Sur, Yuna y otros que garantizan la vida de millones de dominicanos?
¿Se pudiera producir arroz sin agua?
¿Si no llegara agua a la Presa de Valdesia, como suministrarían el agua al Gran Santo Domingo?
¿Cómo subsistiría la ganadería sin agua?
¿Qué sería la Presa de Hatillo sin agua?
¿Cómo suministrarían agua al Cibao Central si ni llegara a la Presa de Tavera y otras fuentes?
En el país se ha estudiado la demanda de agua, pero se necesita producir más para evitar déficits de 98 millones de galones en un día en el Gran Santo Domingo.
Necesitamos estudiar el impacto económico y social de los millones de galones de agua que se pierden diariamente en el país por diferentes motivos.
Que representa para la economía el agua del Rio Yaque del Norte que termina en el mar, en Montecristi, en la Línea Noroeste.
Todos acudimos a las escuelas primaria, secundaria y a las universidades, ahora es que hay que estudiar mas después del COVID-19 y de los daños del cambio climático.
Además, de la incidencia de esos grandes problemas en la economía formal e informal, como del presente y futuro de 1.4 millones de micros, pequeñas y medianas empresas, base fundamental de la economía dominicana.

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