UN RECORRIDO POR CONSTANZA

Es difícil -por estos días- sustraerse al ambiente electoral y al impacto que aun deja la COVID-19 en el país. Pero, pese a todo, haré una disquisición en esta oportunidad para hacer partícipe a los lectores DESDE EL CIBAO de una visita que hice el pasado domingo, junto a un amigo “de correrías”, al siempre encantado, imponente, hermoso y majestuoso municipio de Constanza.

CONSTANZA Y SAMANA
Siempre lo he dicho, República Dominicana tiene dos pueblos que están dentro de los más hermosos y atractivos de todo el territorio: Constanza y Samaná, los dos con sus particularidades, ya que uno es montañoso y el otro tiene playa.
Espero que me perdonen los pobladores de otros lugares que, también, tienen sus encantos, pero es que para mí Constanza y Samaná les llevan en atributos.

EL DOMINGO
He ido un montón de veces a Constanza, municipio que está dentro de la provincia de La Vega. Pero -cada vez que la visito- no dejo de asombrarme y de renovarse en mi los deseos “de volver y volver”.
A veces pienso que será porque me atraen las ciudades montañosas, como es el caso de Jarabacoa, San José de las Matas y demás. En verdad las montañas me subyugan y me arrodillan. Lo mismo que el mar “cristalino y profundo”, que no me canso de contemplarlo cuando voy a la playa.

SOBRE CONSTANZA
Crecí oyéndolo nombrar. Si, por la expedición del 14 de Junio de 1959. Por aquí llegó la primera avanzada del desembarco un día como ese, que era domingo.
Ese pelotón, al mando del Comandante Enrique Jiménez Moya, llegó vía aérea para desafiar a la tiranía sangrienta de Rafael Leónidas Trujillo Molina, Chapita como se le llama despectivamente.
Pero bien, esa es ya otra historia.

EL DOMINGO
Cuando voy a Constanza, siempre se me quedan los deseos de retornar, como dije al principio. Un amigo “de correrías” -llamado Tony Medina- me había dicho que quería conocer a ese pueblo.
Hace tiempo que estábamos en eso pero la pandemia del coronavirus, que ha obligó al cierre parcial del país, retrasó la visita, la cual cumplimos el pasado domingo.

AVANZABAMOS LENTOS
La hora de salida -desde el Parque Cáceres, de Moca- fue las 7:00 de la mañana y, después de una parada para abastecernos de combustible en el Santo Cerro, seguimos nuestra ruta.
Como nadie no estaba esperando, ni teníamos una cita a determinada hora, pues avanzábamos al paso, disfrutando la naturaleza, el amanacer, los paisajes.

EN CASABITO
La pinchada de una goma nos obligó a detenernos, subiendo a Casabito. Por suerte, apareció al rato un “buen samaritano” que iba a ver a una hija y que se desplazaba en una motocicleta.
Al vernos orillados, se detuvo y preguntó qué nos pasaba. Asumió la instalación del neumático averiado y al final lo gratificamos con 200 “molongos”. Trabaja en una ferretería e iba a llevarle alimentos a una hija. Hizo su dia pues se ganó esos 200 pesos en pocos minutos.

(Continuara)
¡Seguimos en combate, hasta la victoria siempre!

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