Presidente Medina no oye a la OMS, “pandemia y política no ligan”

Por Juan Manuel García

SANTO DOMINGO. La llegada al país de la pandemia coronavirus debió forzar a que el gobierno dominicano decidiera de manera sabia, si preservar la salud de la gente o alimentar una campaña electoral, que tenía prevista y peleada desde hacía cuatro años.

El virus es una enfermedad desconocida. Se presentó por sorpresa en medio de una campaña electoral. Y si no es un mal ancestral, aquí la celebración de elecciones siempre es traumática.

Como siguiendo el compás de la trompeta del juicio final, el presidente Danilo Medina, como buen jefe grupal dentro del Partido de la Liberación Dominicana (PLD) escogió usar en política los recursos puestos en sus manos para perseguir la salud de su propuesta política.

Todo ha convenido al PLD

Se atrevió a afirmar en su proclama furtiva ante el coro de sus advenedizos que todo lo que ha ocurrido en el país durante el “combate a la pandemia”, ha sido a conveniencia del PLD. Esa es su convicción. Y no está loco. Esa es una afirmación reveladora de que no es tan bruto. Todo lo que hace es bien pensado.

Jugó a la apariencia de que hacía lo contrario. Y jugó de manera errática a mantener su grupo, su candidato, al partido que lo sustenta, desviando recursos insustituibles hacia ese objetivo.

Consecuencias: el coronavirus está renuente a dejarse vencer. A diario provoca en guerra desigual 800 nuevos enfermos, sumando más de 30 mil. Y un millar de muertos.
Se llenan los hospitales y las clínicas. Escasean los recursos enfrentar la pandemia.

No ocurrió así, en Haití, nación colocada al otro lado del tiempo, está dando la batalla con mayor sabiduría para contener el mal. Lo de Cuba es incomparable, ya que todos los organismos internacionales colocan a esa nación a la avanzada frente al virus. Cuba recuperó ya el 90 por ciento de los afectados por covid-19. Miles de sus médicos andan por el mundo ayudan a combatir la pandemia.

Puerto Rico no es una nación, es un estado dependiente de Norteamérica, y pese a la penosa y fracasada forma con que Donald Trump ha dirigido la lucha contra el virus, los borinqueños, no tienen mayores lamentos en su esfuerzo contra la pandemia.

Los organismos internacionales no esconden los detalles de lo penoso de la situación ante el fracaso para conseguir lo que denominan “aplanar la curva”, o reducir el avance del virus, cosa que no logra nuestro gobierno.

“El distanciamiento social, las cuarentenas y los toques de queda” (aquí, con cien mil apresados en 99 días), “son críticos para lograrlo, pero conllevan gran incertidumbre económica”, apunta el Banco Interamericano de Desarrollo (BID), provocan cierre de negocios y obligan a los consumidores a quedarse en casa. La parálisis del turismo y el comercio internacional mantendrá atragantado el Producto Interno Bruto.

El coronavirus está presente in crescendo. Y el país ya está recibiendo el impacto la temporada ciclónica con sus efectos devastadores. Se está anunciando un número histórico de distintos huracanes y ciclones que vendrán con daños a las propiedades, con lluvias que empezaron a generar inundaciones, vientos y la secuela de de endemias y epidemias distribuidas en barrios y campos.

¿Y después del 5 de julio, qué?

Lo que se quiere saber es lo que dejará el gobierno a sus sustitutos ante la reducción del turismo y las remesas; parálisis de la inversión extranjera; desabastecimiento de medicamentos de todo tipo en el sector comercial y en el Ministerio de Salud. ¿Cuáles son las previsiones con el monstruo de Punta Catalina? ¿Dejará algún plan para enfrentar a los narcotraficantes, muchos de los cuales andarán muy asustados al ser sacados algunos padrinos del Palacio Nacional? ¿Dejará alguna cartita con lo que están prometiendo el BID y el FMI, para combate de la pandemia?

Ya Medina dijo que guardará cien mil millones para que el próximo gobierno que se instale el 16 de agosto, arree la mula y arregle la carga.

Medina anda distribuyendo 150 mil millones para lo que le queda de crisis y campaña. Retendrá hasta esa fecha la fuerza de su decreto, no importa que el coronavirus esté contagiando y matando gente a poca distancia de su despacho.

Anda como loco

No hay tiempo ni dinero para más. Medina anda como loco por caminos y calles, con su caravana de programas FASE 1 y FASE 2, tras más de 860 mil empleados privados suspendidos; con el Quédate en Casa, que pueden conseguir votos en más de un millón de hogares; y el Pa’ ti, con más de más de 200 mil trabajadores votantes. Medina mendigó ante sus partidarios y por todas las ondas de radio y televisión. Y por lo que queda de prensa. Anda jalando votos.

Un verdadero desmadre, igual que la visiblemente animosa Margarita Cedeño, bailando en la calle. Ambos con los bolsillos repletos de famélicos pesos, fundas de leche Rica, como quiere el Consejo Nacional de la Empresa Privada (CONEP), además de panes hechos con harina importada y rellenos de salami, y tanquecitos de gas a todo riesgo. Pero muy escaso de insumos médicos y aunque sea, ungüentos para las narices con Covid-19.
Danilo Medina preconiza y atemoriza con su grito de guerra de que impondrá su candidato presidencial, al tiempo que dice al oído de sus seguidores que se conformará con el control del Senado. ¿Para qué? ¿Los senadores son un antivirus crucial, cuando de pandemia y política se trata?

Danilo Medina anda barriendo las cabeceras de los pueblos de los cuatro puntos cardinales de la media isla. Con 150 mil millones que deja en el sendero entre candidatos a diputados y senadores, animado por la suposición de que le impondrán la banda tricolor al Penco Gonzalo. Aunque el tradicional tino certero del conglomerado de encuestas y predicciones diga lo contrario.

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