EN LOS CUARTELES: LUTO EN LA POLICIA Y EN LA ARMADA

El fallecimiento hace unos días de los mayores generales José de Jesús Morillo López, ex jefe de la Policía, como de Rubén Paulino Álvarez, y ex ministro de Defensa, enluta a la Policía Nacional y la Armada Dominicana.
Fueron dos altos oficiales que cumplieron con su deber y pusieron en alto el uniforme policial y militar.
Morillo López se despide con grandes aportes a la democracia dominicana, al igual que Rubén Paulino Álvarez.
Morillo López jugó un rol estelar en momentos muy delicados post dictadura de Trujillo y Paulino Álvarez fue nombrado en el Ministerio de Defensa en un momento muy delicado con la crisis militar que se presentó con el ex secretario de las Fuerzas Armadas y muy influyente líder militar, mayor general Juan Bautista Rojas Tabaré.
Morillo López mantuvo excelentes vínculos con el coronel Francisco Alberto Caamaño Deñó y el liderazgo nacional y Paulino Álvarez con un bajo perfil se la jugó fortaleciendo las instituciones militares.
La nación pierde dos mayores generales que entregaron su vida a la nación, paz a su alma.

LIDERAZGO MILITAR
A propósito del liderazgo militar de Juan Bautista Rojas Tabar en la Fuerza Aérea Dominicana, hoy Fuerza Aérea de la Republica Dominicana (FARD), la nación no cuenta con líderes militares como años atrás.
En los diez años de Balaguer, 1986-1996, el mayor general Rojas Tabaré fue un líder militar y empató con el general Ramfis Trujillo con más de cinco años comandando la FAD.
Ese liderazgo de Rojas Tabar lo amplió el doctor Leonel Fernández nombrándolo secretario de las Fuerzas Armadas, aunque lo destituyó posteriormente.
Las Fuerzas Armadas están repletas de mayores generales y generales, pero no cuenta con líderes como en la dictadura de Trujillo, en los doce años de Balaguer y otras administraciones.
En los períodos de gobierno de Balaguer hubo grupos y liderazgos militares y policiales, a lo cual Balaguer sacó mucho provecho.
Cuando los jefes militares, Milo Jiménez, Pérez y Pérez, Logroño Contén y Lluberes Montas renunciaron en 1975, Balaguer la abrió espacio a otros generales y hasta llegó a auto designarse secretario de las Fuerzas Armadas.
En los comicios de 1978 los dos grupos que se disputaban el control de las Fuerzas Armadas se dividieron y al final hubo que respetar la voluntad popular.
Uno de dos grupos en pugna asaltó la sede de la Junta Central Electoral y le hizo un daño a la nación una politización militar y policial al servicio del retroceso.
La existencia de dos grupos politizados en las Fuerzas Armadas permitió a partir del 16 de agosto de 1978 designar una nueva cúpula militar con generales como Adriano Valdez Hilario, Mota Henríquez, los hermanos Mario y Alfredo Imbert MCgregor, Pablo Garrido Medina, Lachapelle Suero, Páez Piantini y otros que hicieron valiosos aportes a la institucionalidad de la nación.


La administración del presidente Antonio Guzmán despolitizó los cuerpos armados de la nación, pero ha habido retroceso en la materia porque en el país se habla de “generales leonelistas y danilistas”.
En la administración de Hipólito Mejía hubo generales preferidos muy vinculados al doctor José Francisco Peña Gómez.
Todo ha cambiado a favor de los generales que se conectan con los políticos y llegan a los altos mandos militares y policiales, muchas veces sin liderazgo y sin cumplir los requisitos para ocupar las posiciones de mayor importancia en las Fuerzas Armadas y la Policía Nacional. En los gobiernos de Balaguer dos mayores generales se disputaban el poder con grupos militares, Neit Nivar Seijas y Enrique Pérez y Pérez.
En los gobiernos de Balaguer el fallecido mandatario apostaba a sus finas estrategias y luego de acusar de conspirador en 1971 y deportarlo a España al mayor general Elías Wessin y Wessin, lo nombró en el período de los diez años secretario de las Fuerzas Armadas.
Otra sorpresa de Balaguer fue designar al teniente general Antonio Imbert Barreras secretario de las Fuerzas Armadas, muchos años después de que le prohibió visitar los cuarteles en los años 60 y, además, sustituirlo por un civil en ese momento y secretario de Interior y Policía, Elías Wessin y Wessin.
En los gobiernos que encabezó Leonel los generales con más poder desde 1996 fueron Rojas Tabar, Manuel Florentino, Ramón Aquino García, Medina y Medina, Sigfrido Pared Pérez, Nelson Marmolejos, Luna Paulino, González Borrell, Lajara Solá, Peña Antonio, Pedro de Jesús Candelero, Pérez Feliz, Andrés Apolinar Disla, Gilberto Delgado Valdez y muchos otros, pero el liderazgo militar no se expandió, aunque resaltando la capacidad de los generales y el acumulado por Rojas Tabar.
En los gobiernos encabezados por Leonel Candelier y Guzmán Fermín tuvieron un elevado protagonismo y hasta grupos se les atribuyó. Hicieron fama proyectando la “mano dura”.
A Lajara Solá le tocó poner en orden la Armada luego de un escandaloso caso que le hizo mucho daño a la institución.
En lo que respecta al gobierno de Hipólito Mejía, el teniente general Soto Jiménez ocupó el Ministerio de Defensa durante los cuatro años, posición a la que no pudieron llegar otros generales muy cercanos al presidente Mejía.
En los de Danilo los generales más tomados en cuenta son Pared Pérez, Cáceres Silvestre, Paulino Sem, Ramón Hernández, Muñoz Delgado, Braulio Alcántara, Matos de la Cruz, Richard Vásquez Jiménez, Payan, Gonell Regalado, Miguel Peña, Demorizi, Recio, Edmundo Féliz Pimentel, Alburquerque Comprés, Aracenis Castillo, Feliz Pérez y otros, pero con excepción de Pared Pérez ha escaseado el liderazgo militar.

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