LA RAZA INMORTAL

Este domingo 14 de junio el país recuerda una de las epopeyas históricas más emblemáticas desde la fundación de la Republica, el desembarco de los hombres que… “llegaron llenos de patriotismo y enamorados de un puro ideal”, los de la Raza Inmortal, a los héroes y mártires del desembarco de Constanza, Maimón y Estero Hondo.
El 14 de junio de 1959 la dictadura de Rafael Leónidas Trujillo Molina, o Chapita como despectivamente se le llamaba, fue estremecida por estos aguerridos compatriotas (también habían de otras nacionalidades, como venezolanos y cubanos) que desafiaron “a la fiera” en su propia madriguera.

CONSTANZA
El primer grupo en tocar suelo dominicano lo hizo por Constanza. Nos imaginamos que se escogió a este pueblo por estar localizado en plenas estribaciones de la Cordillera Central. (Caamaño, el 2 de febrero de 1973, prefirió hacerlo por mar, específicamente por Playa Caracoles, para combatir al discípulo más aventajado de Trujillo, a Joaquín Balaguer, pero esa es otra historia).
El osado comandante Enrique Jiménez Moya estaba al frente. El y los acompañantes despegaron desde un lugar del oriente cubano, donde estuvieron estrenando y fogueándose en lucha guerrillera.
Entre ellos se encontraban dos patriotas de ese país antillano, que desborda en solidaridad: Delio Gómez Ochoa, que había estado en la Sierra Maestra con Fidel Castro, y Pablito Mirabal, que para entonces era menor de edad.

LOGRARON ATERRIZAR
Los expedicionarios anti-trujillistas lograron aterrizar en un avión C-46 Curtis en un descampado de Constanza, y rápidamente escapar hacia las ramificaciones montañosas. Los perros de presas de la criminal dictadura no tardaron en perseguirlos encarnizadamente.
Muchos cayeron “de cara al sol”, y otros lograron sobrevivir, como fueron los dos cubanos, Gómez Ochoa y Mirabal, y los dominicanos Mayobanex Vargas y Poncio Pou Saleta.

MAIMON Y ESTERO HONDO
La historia del 14 de junio de 1959 jamás podría escribirse sin que se haga mención de Maimón y Estero Hondo, por donde -el mismo día- debían llegar otros expedicionarios para sumarse a la lucha contra la tiranía.
Sin embargo, factores internos, se dice que el mal tiempo, impidieron que las embarcaciones donde venían, la Carmen Elsa y la Tinina, pudieran arribar en la misma fecha, como se había convenido.
Asi es que, detectados antes que pudieran tocar tierra, muchos de los expedicionarios fueron exterminados “como moscas”, cuenta la historia, y algunos otros lograron internarse en tierra pero, ubicados posteriormente, fueron asesinados brutalmente por los sabuesos de Trujillo.

ADMIRACION, RESPETO Y CARIÑO
En este 14 de junio, cuando se cumplen 61 años de aquellos históricos episodios, recordamos con orgullo, admiración, respeto, cariño y devoción a aquellos héroes y mártires que vinieron a combatir la fiera en su propia madriguera aun consientes de los peligros que esto entrañaba.
Pero el visionario apóstol de la libertad cubana lo proclamó hace ya mucho tiempo: “La muerte no es verdad cuando se ha cumplido bien la obra de la vida; truécase en polvo el cráneo pensador; pero viven perpetuamente y fructifican los pensamientos que en él se elaboraron».
DULCE Y DECOROSO…
¡Oh, qué dulce es morir, cuando se muere
luchando audaz por defender la patria!
Honor y gloria eterna a estos pro-hombres que arriesgaron vidas, bienes y familiares para liberarnos de la más oprobiosa, cruel y sanguinaria tiranía que recuerde la historia dominicana: la de Chapita Trujillo. Su gesto no fue ni nunca será en vano ni tampoco olvidado por los dominicanos de buena voluntad y de alma noble. Dulce y decoroso es morir por la patria.
¡Seguimos en combate, hasta la victoria siempre!

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