Protocolo y elecciones

Las próximas elecciones presidenciales y congresuales extraordinarias del 5 de julio se enmarcan en un desafiante contexto sanitario, con la presencia del covid-19 a nivel global, que ha empujado a la humanidad a reinventarse una vez más; reinvención que ha alcanzado, por supuesto, a la esfera política y al ejercicio de elecciones en países con tradición democrática como la República Dominicana.

Experiencias internacionales como las de Corea del Sur y Francia, y en las últimas semanas en Surinam, confirman que celebrar elecciones es posible. En ese último caso, la Misión de Observación Electoral de la OEA llevó a cabo su trabajo con gran éxito, tomando las debidas precauciones sanitarias, pero apelando a la rigurosidad de su labor en el campo para garantizar la transparencia y legitimidad de los comicios.

En ese escenario nos disponemos a celebrar elecciones, para vivir y protagonizar la fiesta de la democracia, la cual se nutre con votos, y se refleja en el respeto irrestricto a la voluntad popular, la cual determinará el destino de la República Dominicana para el período 2020-2024. Por ello, es crítico consolidar un protocolo sanitario, desde la Junta Central Electoral y en conjunto con los partidos políticos, para que los comicios se lleven a cabo sin contratiempos, preservando la salud de todos los involucrados.

En el PRM, entendiendo esta realidad, sometimos observaciones al protocolo sanitario, en el cual, entre otras cosas, y con el ánimo de proteger a los votantes, pedimos extender el horario de votación de 6 de la mañana a 6 de la tarde.

Por igual, solicitamos incluir a los “observadores nacionales e internacionales”, así como a “los observadores de escrutinio”, que son funciones claves del proceso electoral, además del personal previamente incluido, para que utilicen durante la jornada electoral mascarillas y guantes en el ejercicio de sus funciones.

Asimismo, pedimos disponer que sea prerrogativa del presidente y secretario de cada colegio disponer de dos filas de electores: una de personas de 60 años o más; y otra, de menos de 60. Para todos los casos, el elector se debe identificar con el Código QR de su cédula de identidad y electoral, así como suprimirse el entintado de los dedos, para evitar que se despoje de su guante o se exponga innecesariamente.

Finalmente, sugerimos realizar una campaña publicitaria de educación ciudadana sobre este protocolo sanitario para que los dominicanos puedan votar con la seguridad de que su salud está protegida.

Un protocolo sanitario de consenso sería un paso gigantesco en la dirección correcta, porque el desafío democrático no está lejos del sanitario, sino que van de la mano. Un país con instituciones fuertes, es un país con una sociedad que puede derrotar todas las adversidades, y esta vez no será la excepción.

Por Orlando Jorge Mera

orlandojorgemera@yahoo.com

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