Ajusticiamiento de Trujillo y el daño del autoritarismo

Cincuenta y nueve años después del ajusticiamiento del dictador Rafael Leónidas Trujillo Molina, se mantiene el retroceso con la cultura autoritaria en la República Dominicana.
En el país se violentan con frecuencia los derechos humanos y se utiliza la tortura.
Algunos pequeños dictadores persisten en el terrorismo judicial para intentar amedrentar periodistas y silenciarlos.
En el país siguen utilizando la odiosa y repudiable práctica de los supuestos intercambios de disparos para quitarle la vida a ciudadanos, víctimas de una pena de muerte ilegal.
Algunas personas pierden la vida luego de apresadas y no sancionan a los responsables de esos hechos.
Abundan las denuncias de que en muchas ocasiones se tortura a personas apresadas para obligarlas a confesar hechos que no cometieron, lo que es un acto dictatorial.
Se denuncian casos de corrupción y no los sancionan.
A cada momento denuncian la colocación de drogas a ciudadanos y la elaboración de expedientes falsos para llevar inocentes a las cárceles.
Se utiliza el chantaje político y económico contra opositores al gobierno.
Se cierran instituciones del Estado y favorecen al sector privado.
En el país no sancionan a los sobornadores ni a los sobornados.
No accionan contra fortunas sucias de gente que no hace muchos años eran pobres y hasta pedían bolas en las calles, avenidas y autopistas de este país.
No se hace nada contra las empresas remesadoras que deben entregar dólares y no pesos a los ciudadanos, en violación a los derechos ciudadanos.
No hacen nada contra quienes rompen tuberías de acueductos y utilizan el agua potable para mojar cosechas en fincas particulares.
Tampoco accionan contra los los llamados hijos de papi y mami que manejan vehículos temerariamente en el Gran Santo Domingo y las provincias, un peligro para quienes circulan en vías públicas.
Si Trujillo, a quien le cuestionamos su criminan dictadura estuviera vivo, de seguro que no hubiesen liquidado más de 400 ríos y arroyos extrayendo materiales de construcción para enriquecer unos pocos.
¿Por qué no sancionan a los destructores de las montañas?
¿A los que destruyen y provocan incendios forestales donde nacen los ríos, como han denunciado en Jamao al Norte, provincia Espaillat?
¿Por qué no investigan y actúan con los preocupantes incendios en montañas, nacimientos de ríos y vertederos?
¿Por qué no apresan y envían a las cárceles a los que talan los árboles y destruyen la foresta?
¿Por qué permitir la tala de árboles para la siembra de aguacates y la producción ganadera?
Hace falta la autoridad, esto no debe continuar así.
La sociedad dominicana debe empoderarse y defender la nación antes de que malos e irresponsables dominicanos la desaparezcan.
Este país no es el del grupito autoritario que intenta burlarse de la población 59 años después del ajusticiamiento de Trujillo.
No más autoritarismo y destrucción del país.

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