Aprende a “espantar” a los tóxicos

Quién no ha tenido un jefe cínico un compañero de trabajo detestable o un amigo que no para de decirnos lo que tenemos que hacer? Las personas más cercanas a nosotros son, por lógica, la que más nos influyen emocionalmente. Unos padres excesivamente críticos pueden dañar nuestra autoestima, un amigo que solo nos utiliza y no nos aporta puede saturarnos, y una pareja con la que nos cegamos, por aquello de que “hay que hacer todo por amor”, puede minarnos en muchos sentidos.
Y es que están por todos lados al acecho para atacar a los más débiles… a los que se dejan. Lidiar con personas tóxicas puede ser inevitable en determinados contextos, pero lo que sí podemos es controlar la forma en que hacemos frente a sus comportamientos.
Si no actuamos con las debidas precauciones, las personas negativas pueden llegar a influirnos y hacernos sentir muy mal. Además, es posible que acumulemos tensión y estrés por tener que convivir con ellas. Motivos más que suficientes para intentar deshacernos de esta carga psicológica que nos desgasta.
La gente tóxica suele ser grosera, maleducada y pueden resultar muy ofensivos y molestos. En ocasiones, su trato degradante hacia ti puede hacer sentir mal, pero recuerda que tu valor como persona nunca debe estar supeditado a las opiniones (y mucho menos a los insultos y vejaciones) de alguien que no seas tú mismo.
Cuando nos vemos asediados por personas que nos manipulan o usan estrategias retorcidas para desmotivarnos, puede que llegue un punto en que nos sintamos en un estado de constante tensión, preocupación y desgano. Y cuando estamos intranquilos, es más fácil que las cosas nos salgan mal. Si no consigues tener la cabeza fría y relativizar la situación, la persona tóxica irá comiéndote el terreno. Por eso es importante que logres distanciarte emocionalmente de la fuente de toxicidad.
Negatividad, resentimiento, envidia, frustración, baja autoestima, inseguridad… Elimina de tu vida diaria estas emociones que te impiden avanzar y crecer como persona. Y aléjate de quienes te las transmiten. Los efectos negativos emocionales de una persona tóxica sobre otra afectan de forma diferente dependiendo de la situación, la personalidad… pero con una persona tóxica el resultado inevitable es sentirse ignorado porque sólo habla de sí misma y con tu energía mermada tras estar expuesto a las ondas expansivas de su pesimismo irracional.
En definitiva, para que haya una persona tóxica tiene que haber alguien que se deje «intoxicar» y esa persona no debe ser tú.

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