Magia, no. Es trampa clientelista

Por Juan Manuel Garcí

Danilo Medina, un mago de las trampas políticas, confesó que no es con magia que enfrenta la grave crisis de salud pública que genera el Coronavirus.
El gobierno de Medina lleva meses demostrando que no tiene habilidades de mago, sino pésima capacidad para enfrentar la insalubridad.
Medina y su grupo dentro del Partido de la Liberación Dominicana (PLD) tienen su propia estrategia para no disminuir los efectos del Coronavirus. Están empeñados en hacer que la plaga de salud avance y desnude la indefensión y miseria de la gente.
Así, pueden acompasar y ajustarse al propósito para él fundamental de mantenerse en el control del Estado. Habrá que pasar por encima de todos los escrúpulos hasta llegar a las elecciones de julio. Después, ya no será más el presidente.
Magia de gobernante no la tiene. Lo que sí ha demostrado que tiene son las agallas para las trampas clientelistas. Eso está en marcha sobre el lomo del denominado Sistema Único de Beneficencia (SIUBEN), que sí ha sabido deformar. El hambre y la necesidad material de la gente siempre fue un motivo para la perversión.
El SIUBEN, Danilo y su grupo, incluido Leonel Fernández y Margarita Cedeño, lo conocen muy bien. Danilo, Leonel, Rafael Alburquerque y ahora, Margarita, saben que desde el 2004, esa trama de manipulación les ha servido para retener el control de los votantes mediante el engatusamiento bien maquinado. Algo que no fue para lo que nació ese plan de asistencia social debidamente trastornado por su inquina clientelista antisocial.
Quédate en casa y FASE son dos maniobras de oportunismo. Pero no hay que ser obtuso en exceso. Se llevarán con la magnífica oportunidad, millones entre las uñas. Es un buen plan electoral a propósito del Coronavirus.
Serán arrastrados 5.2 millones de votantes, casi la mitad de la población del país. 32 mil millones de pesos, más 12,000 millones de los fondos de reservas técnicas en exceso sacados del Instituto Dominicano de Prevención y Protección de Riesgos Laborales (IDOPPRIL); además, 12,000 millones que prestará el Banco Central; más 150 millones de dólares que financia, ya, el Banco Mundial, casi 7,500 millones de pesos.
Danilo, dueño de un anodino candidato presidencial, y la candidata vicepresidencial Margarita anuncian números sin reparos: 45,000 familias reciben tres raciones cada una para que en teoría se mantengan durante nueve días, a razón de 315 mil familias por semana, 1.3 millones de raciones adicionales para los estudiantes de las escuelas; 22,000 kits de alimentos para las estancias infantiles; más 100 mil platos de comida cocinada en los comedores de la presidencia.
En abril, ya 811,000 cabezas de familias tenían su tarjeta Solidaridad con 1,500 pesos (realmente, sólo les entregaban 850 pesos), pero durante la “emergencia nacional” les están completando 5,000 pesos; a esas familias les han adicionado otras 690,000 en el SIUBEN, A 350 mil de esas tarjetas se les sumarán 2,000 pesos más; a la red de colmados que manejan los dirigentes de base del PLD les serán sumados 2,000 nuevos colmados.
Van ajustando cifras y mayor control de votantes. La candidata Cedeño, lo expone por “orden del presidente Medina”, “sin banderías políticas ni partidarias”.
Aquel cheque por 9 millones de pesos, emitido por el PLD en favor del argentino Marcos Caisutti, socio de Joao Santana indicó que el sistema debía ampliarse con 70 mil nuevos hogares, (245 mil personas, no hogares), no será para los poseedores de tarjetas personales. También son votantes los informales, los estilistas, los motoconchistas, los buhoneros, los electricistas, los chiriperos, los taxistas, los artesanos, los vendedores ambulantes y de los semáforos.
Los colmados de la “red de abastecimiento social (RES)” en manos de 5,888 dirigentes de base del PLD, controlan los padrones de su partido y de la JCE, con un teléfono celular pagado, con fondos públicos, mientras la emergencia del Coronavirus sigue a ritmo de subregistros.
SIUBEN logró imponer la reelección de Leonel Fernández en el 2008. Y no hay razón para que sus mismos sostenedores, hoy con un grado mayor de desesperación, no lo impulsen para imponer en continuado esfuerzo para la permanencia en el control del Estado después del 16 de agosto del 2020.
Imponer el peso específico de esos millares de millones de pesos es un juego para unos dirigentes que confiesan con aspaviento que conocen los resultados electorales, primero que la Junta Central Electoral (JCE)

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