Bienvenido Álvarez Vega narra EL SOL fue primer experimento periodístico después de Era de Trujillo

Bienvenido Álvarez Vega, quien fue editor económico del periódico EL SOL y de La Noticia, actual director del matutino Hoy, revela que “el matutino EL SOL, editado originalmente por la Editora El SOL S.A., es el primer experimento periodístico de la importante región del Cibao después de la Era de Trujillo para proyectar a todo el país la historia diaria de sus provincias”.
Álvarez Vega, quien hace importantes revelaciones en su libro La Prensa Escrita y Estructura de Poder en la República Dominicana, impreso en la Editora Alfa & Omega, en el año 1983, explica que EL SOL comenzó a publicarse el 26 de enero de 1971, con redacciones establecidas en Santiago, donde se encontraba la oficina principal, y en Santo Domingo.
“El editorial de su primera edición explica por sí solo las razones de su surgimiento y sus objetivos. Por su extraordinario crecimiento en todos los órdenes durante los últimos años, Santiago y toda la región Norte y del Cibao reclaman y exigen desde hace algún tiempo la existencia de otro periódico que sea fiel reflejo de sus palpitaciones, sus inquietudes y sus esperanzas”, puntualiza Álvarez Vega.


Y agrega que “para tratar de satisfacer ese reclamo y esa exigencia, los hombres que integran la Editora EL SOL, S.A., han venido a publicar este diario, que, sin descuidar el interés general del país, será un legal y constante defensor de los intereses de esta fértil y vasta porción del territorio nacional”.
Álvarez Vega detalla que el principal accionista de EL SOL era, a la sazón, el doctor Bienvenido Corominas Pepín, un abogado dedicado al negocio de los seguros y otros socios importantes eran su hermano Rafael A. Corominas Pepín, quien era vicepresidente de la Editora EL SOL, S.A., Fernando A. Infante y el doctor Juan Abreu Alcántara.
Y agrega que “las maquinarias con que contaba la empresa periodística eran las más modernas de las que habían en el país a la fecha, pero el proyecto pronto comenzó a confrontar dificultades, debido a las estrecheces económicas que, casi desde sus mismos inicios, padeció. Eran los años más difíciles del régimen de los doce años del doctor Joaquín Balaguer, y aunque EL SOL no surgió como un diario de oposición mantuvo una política informativa y editorial abierta a todas las corrientes del pensamiento”.
El destacado periodista expone que “es interesante observar que, no obstante ser ese periódico una respuesta a la necesidad regional de llevar sus reclamos hasta los organismos públicos decisivos, el respaldo recibido de los grupos empresariales de la zona, los cuales no son de los más poderosos y representativos del país fue muy mínimo. La observación del contenido del diario permite concluir que el mismo no estaba directamente integrado al movimiento capitalista de esa región”.
Álvarez Vega expresa que “con el tiempo, el periódico se vio en la necesidad de mover sus oficinas principales para la capital de la República, paso con el cual la publicación busca solución a sus dificultades financieras pero al mismo tiempo perdía sus orígenes regionales”.
Explica que “ya entonces contaba entre sus accionistas a los empresarios capitaleños Pepín Corripio, Víctor Méndez Capellán y Huáscar Rodríguez, así como al político balaguerista Víctor Gómez Bergés. Otros accionistas eran el abogado y dirigente perredeísta Salvador Jorge Blanco y la firma Poliplast Dominicana”.
Alvarez Vega narra que “en esos días la empresa periodística concertó un préstamo de RD$ 150,000.00 con la Corporación Financiera Asociada, S.A., (COFINASA), un banco propiedad de la Gulf And Western Américas, fundado en 1969. El revuelo provocado por la transacción en la opinión publica, ante el temor de que la empresa norteamericana pasara a dirigir un diario nacional, hizo que los propietarios de la Editora EL SOL, S.A., cerraran la operación”.
Revela que “en 1977, ante la persistencia de las limitaciones económicas de la empresa, los hermanos Corominas Pepín vendieron sus acciones mayoritarias al empresario radial e importador de mercancías alimenticias José A. Brea Peña. Los otros inversionistas también cedieron a éste sus certificados de acciones, pero sin retribución a cambio, debido a la grave crisis que sacudía a la empresa. Brea Peña procedió a disolver a la Editora EL SOL, S.A., y creó la Editora El País, C. Por. A.”
Dice que el presidente de la nueve firma es el abogado Víctor Livio Cedeño, esposo de una de las hijas de Brea Peña y otros accionistas son los parientes de Cedeño, Teresa Guerrero Peynado, Manuel Aquiles Cedeño, Francisca Aurelia Montas Melo y Juan C. Landrón.
“La nueva dirección de EL SOL varió su presen4tacion de tamaño convencional a tabloide y su posición se acercó bastante a la posición política del Partido Revolucionario Dominicano. Debe tomarse en cuenta que su real propietario, el señor Brea Peña, fue un alto e influyente dirigente del perredeísmo”, agrega Álvarez Vega en su libro.
Alvarez Vega recuerda que los Brea Peña eran dueños de un establecimiento comercial dedicado a la importación y venta de comestibles, como de un circuito de emisoras y en el caso de los parientes del doctor Cedeño pequeños colonos cañeros del Central Romana Corporation.
Recuerda que en los últimos años la editora de EL SOL estableció sólidos vínculos comerciales con el Grupo Financiero Popular, particularmente con su presidente, Alejandro Grullón Espaillat, pues el Banco Popular era la principal fuente de financiamiento de la empresa y que a finales de 1981, incluso, el sindicado de la empresa reveló que el banquero había comprado las acciones mayoritarias de la firma editora, pero Cedeño Jiménez le reveló que esa información carecía de fundamento.

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