El PLD y militares han soltado en banda a Bosch y a Duarte

Por MIGUEL ESPAILLAT GRULLON

1 – A principio abril de 1844 la Junta Central Gubernativa envió a Baní al General Juan Pablo Duarte al mando de las tropas destinadas a repeler al ejército haitiano, como parte de la resistencia patriótica en la región del Sur.  Para realizar la jornada encomendada, Duarte recibió la suma de mil (1,000.00) pesos, la cual, para aquella época, era una suma respetable.
2 – El 12 de abril del mismo año, Duarte regresó a la capital y ante la Junta rindió un informe de sus actividades bélicas y del uso que le dio al dinero que le fue entregado.  En esa rendición de cuentas, Duarte detalló lo siguiente: “de los 1,000.00 pesos que recibí gasté 173:00. pesos; por lo que estoy devolviendo 827:00 pesos”. Aquello fue un ejemplo que enseña la forma transparente con que deben actuar quienes desempeñan las funciones públicas.
3 – De semejante manera actuaron los militares que protagonizaron las epopeyas de las guerras independentistas y de la Restauración. De la mayoría de aquellos militares no se tiene noticia de que se hicieran ricos robando los fondos del Estado; al contrario, se hicieron más pobres, puesto que ellos por sus ideales libertarios, entregaron sus vidas y haciendas.  La excepción a la regla la hicieron los Generales Buenaventura Báez y Ulises Heureaux (Lilís), (aunque también Pedro Santana), pero Ramón Matías Mella, Francisco del Rosario Sánchez, Gregorio Luperón, José María Cabral, Antonio Duvergé, Pepillo Salcedo, José Contreras, Gaspar Polanco, Benito Mención y decenas más como ellos, murieron en la más abyecta pobreza, después de haber tenido y manejado riquezas.

4 – En este punto es importante señalar, que posteriormente en la era de la “Tercera República” (1924 -1965) también llamada la “Era de Trujillo”, es donde se inicia con Trujillo, la corrupción más obscena de nuestra vida republicana, la cual, en la “Cuarta República” (1965 hasta la fecha [2020]), ha continuado sistemáticamente de manera espectacularmente depravada, protagonizada por  individuos, sin más méritos para sus rangos de coroneles o generales, que abusar de hombres amarrados, robar mucho, y por como dice de esos rangos de pacotilla, un galardonado poeta nuestro:  “Ellos no conocen más batallas, que las que han librado lujuriosamente sobre el vientre de muchas féminas sumidas en la pobreza y desventuras ”.
5 – Para confirmar esta premisa, solo hay que dar un repaso a los pillos que fueron muchos de los militares de Balaguer y de los subsiguientes gobiernos, destacándose principalmente los de los gobiernos del PLD, encabezados por Leonel Fernández, y luego por Danilo Medina.
6 – Hoy, es común ver como la mayoría de los jefes militares y policiales de alto rango, ayer pobretones, hoy exhiben riquezas exorbitantes, que no pueden demostrar que fueron adquiridas en base al trabajo honrado.  En los tiempos de Balaguer hubo uno de estos especímenes, que acumuló tanto dinero, que quiso comprar al cash por 90 millones de pesos un ingenio del Estado, cosa hacía “a lo cara de perro”.
7 – En esta corrupción, varios de los ex jefes de policía han declarado que recibían hasta cien (100) millones de pesos mensuales y regalías de propiedades, por ejemplo, uno o dos apartamentos, por concepto de donaciones provenientes de sectores al que ellos están subordinados.  De esta saga, actualmente a salido a relucir, que un jefe militar (que en el ayer fue muy pobre), hoy posee 21 bombas de gas y otras tantas riquezas materiales.
8 – Este desglose individual, es solo para resaltar una conducta delictiva que es común a la mayoría de los que han llegado a ser altos jefes militares y policiales en la era post-Trujillo. Paradójicamente, la excepción a esta regla de robar lo fue el General Elías Wessin y Wessin y otros pocos. Cierto, no robaron, pero sí fueron represores terribles, y es que en su ignorancia respondían a la formación reaccionaria que en las academias le habían dado. Estos fueron hombres de buena fe, pero el adoctrinamiento recibido, los llevó al fanatismo y a la ignorancia.
9 – Esta contradicción de Wessin se pone en evidencia, cuando él, un hombre sumamente honrado, fue de los principales militares activos en la concretización de aquel derrocamiento del gobierno democrático de Bosch.   Vale recordar que en este caso, Wessin se empleó con pasión en la ejecución de aquel crimen contra el país, no porque Bosch fuera un ladrón, sino, porque lo tachó de comunista.  En esa acción terrible, Wessin, al igual que Antonio Imbert Barreras y otros, ensuciaron sus manos con la sangre de muchos dominicanos.  Con este golpe se le hizo un daño terrible a la patria que él pretendía defender, a tal punto, que la tragedia y desgracias que hoy sufre nuestro pueblo, tienen su punto de partida en aquel macabro golpe de estado.
10 – Constitucionalmente, las Fuerzas Armadas tienen como función y misión principal, ser celosos guardianes de la soberanía nacional, lo que implica, defender la integridad del territorio de la República (proteger las fronteras del país), y liderar posibles guerras contra otros países.  La representación política, constitucionalmente está reservada para los partidos, no para las Fuerzas Armadas.
11 – Pero, lo que estamos viendo es, que las FF.AA. y la Policía Nacional, contraviniendo el mandato constitucional, unas veces de manera abierta y en otras soterrada, sí participan en la política, haciendo el papel de agentes de las clases dominantes, violación esta que los ha llevado a ser a represores del pueblo, en vez de defensores del pueblo, tal como debe ser. En este rol se han convertido en instituciones desvirtuadas de sus nobles fines, porque sus acciones políticas nada tienen que ver con la democracia, ni con ser guardianes de la soberanía nacional (con proteger las fronteras de país), ni con la protección y amparo del pueblo dominicano.
12 – En nuestro país, en la cúpula militar y policial y hasta en los que ostentan rangos menores, esa degeneración y sus efectos son evidentes. Los jefes de estas instituciones no velan por nuestra soberanía, sino que obedecen a mandatos foráneos y a las clases que viven de la explotación del pueblo; por ello participaron en el golpe de estado contra Bosch.
13 -Tampoco nuestros militares ha protegido la frontera, razón por la cual el país se ha llenado de miles de haitianos ilegales y de otras nacionalidades.  Ellos no protegen a nuestro pueblo, sino que lo reprimen. No son apolíticos como manda la Constitución, sino, que las instituciones militares y policiales se han convertido en comités operativos del PLD.   Cuando Balaguer los militares salían a las calles con una bandera roya en sus fusibles para darle apoyo electoral a aquel sátrapa ilustrado; ahora, aunque de manera diferente, los castrenses de hoy hacen lo mismo para apoyar al PLD.
14 – Estos y otros datos confirman, que las instituciones militares y policiales dominicanas desde hace tiempo se han apartado del papel patriótico que le corresponde asumir constitucionalmente.  Esta desviación lo fue exponencialmente en la era de Balaguer, y ahora con el PLD.  La participación de Robert de la Cruz, subdirector del DNI, como delegado ante la JCE, y las acciones de los coroneles del ejército Koji Maruyama (encargado de la seguridad física de Luis Abinader) y de Ramón Antonio Guzmán Peralta involucrados en el sabotaje a los equipos que la JCE, más las actividades proselitistas del jefe de la Policía Nacional y subalternos y de otros jefes militares en la política a favor del PLD, así lo demuestran.
15 – En esta vorágine de violaciones a la Constitución, la corrupción rampante de las cúpulas militares y policiales y la de los rangos menores ha calado tan hondo y tan lejos para hacerse de dinero mal habido, que ya estos son parte del negocio del narcotráfico y del lavado de activos.  En este tiempo es un hecho, que tenientes, capitanes, cabos y rasos en cadena, que responden económicamente a los altos mandos, regentean puntos de drogas que mueven millones de pesos.   Quirino, Nelson Solano, Toño Leña, Cesar el Abusador, San Quintín, Zutano, Mengano y Fulano, etc., bien saben de estos negocios sucios.  A esta corrupción, también se añade la modalidad de que piden sobornos a los comerciantes, dizque para protegerlos, como en el mejor de los tiempos de la Cosa Nostra. O sea, la corrupción ha hecho metástasis en los cuerpos castrenses de la República.
16 – Leonel Fernández sabía de estas inconductas, pero cuando se le abordó con este tema para buscarle la solución, se negó a enfrentar el problema, argumentando que no podía hacerlo, porque entonces ellos lo derrocarían. En esta podredumbre, la verdad es, que Leonel no quería, ni podía conjurar esta corrupción, primero, porque ese león no tenía la calidad moral para hacerlo, puesto que él y su anillo eran de los más ladrones, y segundo, porque dejando enriquecer a los jefes militares y policiales de la manera que fuese, los corrompía, con el propósito de comprometerlos con la permanencia de su persona en el gobierno por sécula seculorum.
17 – La cuestión es, que hemos llegado al año 2020, con una República Dominicana tocando fondo hasta el colapso en el orden económico, ecológico, político, social y moral, donde por las injusticias sociales y la inseguridad que nos abate, la vida del ciudadano vale un comino.  En 1963 los militares le dieron un golpe de estado a un gobierno honesto y nacionalista como el que presidió Juan Bosch, sin embargo, miren como apoyan a los gobiernos deshonestos y entreguistas como han sido los del PLD.  Es que a Duarte y a Bosch, “los han soltado en banda”, los peledeistas, militares y policías corruptos del post-trujillismo.  En el día de hoy, esto es un hecho irrefutable.
18 – Ante esta perversa contradicción nos preguntamos:
¿A dónde se ha ido el honor y el patriotismo de los militares dominicanos?, puesto que, desde el ascenso de Trujillo hasta el día de hoy, ellos vienen siendo parte de los que han destrozado la República.  ¿A dónde están (si los hubiera), esos militares y policías llamados a poner la casa en orden? ¿En este momento, ¿quién pondrá honrar el patriotismo de los militares independentistas y restauradores?  ¿Quién cumplirá con el juramento de servir a la patria con sacrificio y lealtad?
19 – ¿Quién o quiénes de ese conglomerado con acciones vindicativas honrará a Francisco Alberto Caamaño, a Juan María Lora Fernández, a Rafael Fernández Domínguez, a Juan Miguel Román y a los tantos que vertieron su sangre para que tuviéramos una república libre, independiente y soberana?
20 – ¿Quién o quiénes de los militares y policías de este tiempo honrará a Duarte y se casará con la gloria para salvar a nuestra patria de tanto ladrocinio y entreguismo, y de tantas traiciones a la patria?
El que tenga oídos que oiga…y que actúe en consecuencia.

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