La Redacción, ¿refugio de sueños y esperanza?

Manuel Díaz Aponte

La Sala de Redacción es la principal base de preparación y de convivencia social y laboral de un periodista.
Cómo no recordar la Redacción del diario El Sol porque se convirtió en mi primer laboratorio profesional. En verdad, así aconteció.
Intentaba dar los primeros pasos y convertirme en un periodista de ejercicio, cargado de ilusiones y sueños.
Aunque antes había experimentado iniciativas ocasionales de publicaciones de artículos en revistas y periódicos de San Pedro de Macorís.
Pero fue allí, a la altura del kilómetro siete en la carretera Sánchez cercano a la franja con la avenida Independencia en Santo Domingo, donde vivimos muchos años de alegría y confraternidad.
Era mi primera experiencia en la redacción de un diario en calidad de estudiante pasante de la carrera de Periodismo que había cursado en las aulas de la Universidad Central del Este (UCE) (1974-1978).
Defendí junto a mi compañero de estudios, Héctor Tineo, la tesis de grado:”Evolución y Desarrollo de la Prensa Escrita de San Pedro de Macorís” para optar al título de licenciado en Periodismo.
El Consejo Editorial de la UCE decidió publicar en el Anuario Científico número 6 del 1981 nuestra tesis de grado, y el diario El Sol en un reportaje de Rafael Peralta Romero dedicó una página para reseñar el contenido de dicha investigación.
Fui corresponsal de El Sol en mi natal San Pedro de Macorís, desde donde hice esfuerzo por dar a conocer su historia, logros, necesidades y aspiraciones de una de las provincias que más brillo ha otorgado al país.
En la redacción de El Sol recibí consejos profesionales y orientaciones del director ejecutivo Juan Bolívar Díaz, así como de su jefe de redacción, Manuel Quiterio Cedeño. Por igual, de los correctores de estilo y asistentes de redacción, Padre Alberto Villaverde, Fermín Arias Belliard, Luis Minier Montero, Elsa Expósito y Ramón Colombo entre otros.
Por supuesto, aprendí mucho de los ya experimentados periodistas Osvaldo Santana, Danilo Rodríguez, Rafael Peralta Romero, Juan Manuel García, Pía Rodríguez, Oscar López Reyes, Víctor Manzueta, José Alduey Sierra, Onofre de la Rosa y Alex Jiménez.

Maquinillas Vs. Computadoras
¡Tecla!, ¡Tecla!, ¡Tecla! exclamaba constantemente en la redacción del Diario El Sol y mas luego en la de El Nuevo Diario, Quiterio Cedeño, el dinámico jefe de redacción que buscaba estimular a los reporteros para que concluyeran sus notas informativas en el menor tiempo posible. El sonido del teclado continuo de las Olympia y las Olivetti unido al esfuerzo físico mental que cada reportero para culminar la elaboración de sus textos noticiosos, análisis, entrevistas o reportajes eran características singulares del diario vivir de la Sala de Redacción.
El diario El Sol no alcanzó a ver la computadora pero sí El Nuevo Diario, especialmente cuando su redacción central fue trasladada desde la calle José Contreras, Zona Universitaria, a la avenida México, esquina Rocco Cochia.
Entre chistes, anécdotas, relatos personales y frustraciones compartidas cada periodista se concentraba para describir a través de las palabras su cuota de trabajo.
Un esfuerzo que se iniciaba en las primeras horas de la mañana hasta culminar en ocasiones en la madrugada del día siguiente.
Como aquel famoso titular de la portada de El Sol la madrugada del 16 de mayo del 1978 que sentenció: “!El Cambio Va!, anticipando la victoria de Antonio Guzmán Fernández ante el entonces presidente Joaquín Balaguer, quien buscaba seguir a caballo tras doce años consecutivos en el poder.
Como lo dijo José Martí, «Sólo quien sabe de periodismo, y de lo costoso del desinterés, puede estimar de veras la energía, la tenacidad, los sacrificios, la prudencia, la fuerza de carácter que revela la aparición de un diario honrado y libre».
La Redacción es la principal área de trabajo de los periodistas tanto de prensa escrita y digital, radio o televisión.

Las Agendas
Era habitual en la redacción de El Sol ver una pizarra con tiza y borrador que diariamente describía las pautas de las agendas del día a través de las cuales los periodistas daban seguimiento a sus respectivas fuentes. Ahí aparecían los lugares y horas precisas de las ruedas de prensa, sus protagonistas, entrevistas previamente coordinadas así como algún otro servicio noticioso que la dirección del diario deseaba cubrir.
Se estructuraban las agendas diarias de las principales actividades políticas, económicas, sociales, culturales, deportivas y académicas del país.
Pero también sirve la Sala de Redacción para los trabajadores de la prensa hacer chistes, llorar, contar anécdotas, narrar historias personales, ocurrencias y por supuesto adversidades del diario vivir.
En ese espacio, interactúan además los fotógrafos, asistentes de la Redacción, secretarias, diseñadores gráficos, ejecutivos, colaboradores, choferes y hasta algunos “infiltrados” que acuden con regularidad a la Sala de Prensa de un medio de comunicación.
Una escuela no tan solo por el intercambio de opiniones que se producen con las visitas de personajes de la vida pública y privada; así como representantes de organizaciones nacionales e internacionales que buscan una entrevista, formular denuncias, quejas, exigir el cumplimiento de promesas por parte de las autoridades o simplemente alcanzar una proyección en un medio de comunicación de masas.
La estructura ejecutiva a la cabeza del Director, Jefe de Redacción o Coordinadores de Prensa decide lo que deberá publicarse en cada edición de un diario.
Escribir es un formidable ejercicio para la mente y el alma en la que la creatividad humana busca responder inquietudes y hacer aportes por el bien colectivo. Allí, hay muchos recuerdos, a veces amargos y otras veces dulces.
Cuando se escribe asumimos posiciones aunque en ocasiones no compartamos plenamente lo que pretendemos defender o criticar.

El Arte de Escribir
Solo quienes hemos tenido la hermosa experiencia de convivir en la Redacción de un diario, una emisora de radio o televisión podemos asegurar la extraordinaria satisfacción que se siente de narrar un hecho noticioso, construyendo una historia o defendiendo a través de las opiniones los sueños y justas reclamaciones de quienes no tienen voz.
La Sala de Redacción es el cubículo principal donde los periodistas, fotógrafos y camarógrafos narran para así sus propias historias de tristezas, frustraciones y porqué no de éxitos.
Es un espacio mágico desde donde fluyen las ideas, donde creamos párrafos hermosos, atractivos, conmovedores y hasta prosas de tintes poéticos que constituyen las estructuras fundamentales de nuestro reportaje, noticia, entrevista o comentario.
En ese lugar, hablamos de las injusticias prevalecientes en el mundo, de los gobiernos corruptos, de las promesas incumplidas, de la incongruencia de muchos políticos, de la explotación de los patronos hacia sus asalariados, del deterioro del medo ambiente, de los conflictos entre las principales potencias mundiales, de la imperiosa necesidad de los cambios sociales, de las transformaciones culturales, del éxito de los artistas del momento y de las grandes luminarias deportivas.
Algunos acontecimientos nacionales o internacionales pueden llegar a impactar nuestra alma, pese a que errónea e injustamente hay quienes se atreven a creer que los periodistas no tenemos alma.
Pues sí la tenemos, y sufrimos las injusticias del sistema que impide que la mayoría de la población viva con dignidad.
Lógicamente, hay que reconocer que existen periodistas tránsfugas, corruptos e indolentes. Pero afortunadamente, son las minorías.
¡Qué lindo recordar aquellos años inolvidables en la Redacción del desaparecido Diario El Sol! Como también, los que posteriormente viví en El Nuevo Diario.

El Autor es: Profesor Universitario y estudios en Diplomacia y Relaciones Internacionales

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