Inseguridad ciudadana

El  tema básico  de la agenda nacional debe ser la seguridad pública.  De ahí vienen la mayoría de los males que afectan a todos los dominicanos. La inseguridad que comienza con la simple exclusión social y termina con los atracos y el microtráfico de drogas.

No se podrá conseguir soluciones en los niveles de la macroeconomía y el desarrollo global, si primero no hay preocupación por el estilo de vida. Para mitigar los atracos, la violencia y el barrial microtráfico de drogas, hay que tener un amplio programa de seguridad ciudadana.

La solución al crimen no se puede tomar por el olor de la pólvora o los barrotes de las cárceles. Esas acciones forman parte de las consecuencias y de la disciplina. Bien que se tomen cuando sea necesario, pero el principal trabajo es la prevención.

Y prevenir es ir a la raíz. Las estadísticas señalan que la mayor parte de las pandillas, los atracadores y vendedores de estupefacientes provienen de las zonas marginadas. Hay que ir a mejorar las condiciones de vida en los barrios, donde se perdió  ya la esperanza.

Llevar comida a los barrios, educación y asistencia  sanitaria. Un mensaje de que el joven puede tener fe en el futuro. Que dar un paso adelante no tiene que ser portando la cuchilla o el revolver para el asalto. El porvenir tiene que surgir por la senda del estudio, del trabajo, de la dedicación, y no de ir a una reunión de delincuentes.

Pero tampoco se trata de un panorama color de rosas. La violación de las leyes tiene consecuencias. La policía tiene que detener a los delincuentes y someterlos a la justicia. Tienen que haber jueces que no les tiemble el pulso para dictar sentencia.  Si es necesario el intercambio de disparos, que se ejecute.

Hay que fortalecer la justicia. Que sea una institución fuerte y poderoso, donde su accionar este apegado a los códigos y al respeto humano. Un juez que actúa por pasión,  por prevaricación y por un puñado de pesos, no merece estar en la judicatura.

Tenemos confianza en que la justicia actuará de forma firme, vertical y de acuerdo a las necesidades de un país que necesita entrar de lleno a la modernidad, y dejar a un lado la violencia descarnada. La policía tiene que ampliar sus métodos de investigación,  y sacar de sus filas a todas las manzanas podridas.

Los dominicanos quieren vivir en paz y tranquilidad  y que se ponga fin a los robos, atracos e inseguridad pública.  Hay que comenzar a trabajar desde ahora, si se quiere acorralar al crimen. No importan los métodos que se implemente, siempre que se respete la ley, para derrotar  la violencia que estremece a la sociedad dominicana. ¡Ay!, se me acabó la tinta.

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