Trampa Electoral

Manuel Díaz Aponte


Cada proceso eleccionario en la República Dominicana ha estado precedido de denuncias y planteamientos que advierten intensiones de fraguar fraudes desde el oficialismo para burlar la voluntad popular.
Generaciones de dominicanos hemos escuchados sistemáticamente las advertencias de los principales actores políticos de la oposición, quejándose del uso abusivo de los recursos estatales para ponerlos al servicio de los candidatos oficialistas.
Nuestro sistema democrático todavía adolece de fallas en el orden institucional provocando incertidumbres al momento del ejercicio del voto.
La Junta Central Electoral tiene en este 2020 grandes retos en la organización de las elecciones municipales, congresuales y presidenciales.
En las manos de los magistrados de la JCE y de cada uno de sus funcionarios y servidores está la paz y estabilidad del país.
Pero también es responsabilidad de cada líder político y de los integrantes de las organizaciones que se medirán en las elecciones municipales de febrero, y posteriormente en mayo en las congresuales y presidenciales.
La ciudadanía siempre da muestra de civismo y responsabilidad al acudir temprana y ordenadamente a los centros de votaciones, pero la incertidumbre comienza a generarse a partir del conteo de los votos.
¿Por qué ocurre esto? Los propios delegados de los partidos entran en pánico cuando ven que los resultados de las urnas no les serán favorables y entonces aprovechan para crear un ambiente de caos, cuestionamientos y algunos desórdenes que alteran el ambiente alrededor de los colegios electorales.
Precisamente eso es lo que debemos evitar porque aquí todavía hay personas que no aceptan perder, mucho más cuando se ostenta el poder.
La cultura del “pataleo” ronda el ambiente en cada evento eleccionario y ya es tiempo de que los dominicanos entendamos que todo aquél que se somete a un escrutinio sólo tiene dos opciones: ganar o perder.
La Paz Social
Si queremos preservar la paz social en la República Dominicana hay que crear un clima de confianza sobre la preparación de las venideras citas electorales.
Nuestra economía no resistiría una nueva crisis pos electoral y solo hay que observar que el turismo, la principal fuente de divisas que tenemos, acaba de sufrir un impacto negativo con la caída de un 16,14% del flujo de visitantes extranjeros entre enero-julio del 2019, según reconoció recientemente el Banco Central.
El movimiento turístico se redujo en 90,573 visitantes no residentes de los cuales 70,961 eran de Estados Unidos. Ello representa un “desequilibrio” en las fuentes recaudadoras nacionales.
Los escándalos originados por las muertes de vacacionistas estadounidenses en centros hoteleros del país fue la principal causa de ese balance negativo.
Imaginémonos el daño que produciría a la denominada “industria sin chimenea” y lógicamente a la economía, un eventual conflicto pos electoral. Por eso, todos los sectores involucrados en este proceso eleccionario tienen que actuar con prudencia, madurez y responsabilidad.
Los líderes políticos, candidatos a cargos electivos y toda la colectividad deben primero pensar en el interés nacional y no tan solo en el objetivo de alcanzar un cargo público.
Si rompemos la estabilidad democrática perderíamos todos y los ejemplos recientes de estallidos sociales en América Latina son elocuentes. En Bolivia, por ejemplo, el ex presidente Evo Morales, está ahora exiliado en Argentina por desconocer los resultados de un plebiscito que rechazó sus pretensiones de un cuarto mandato presidencial consecutivo.
Advertencia del Episcopado
El 21 de enero último la Conferencia del Episcopado Dominicano en su Carta Pastoral del año 2020 expresa que toda la sociedad tiene que respaldar a la Junta Central Electoral para que pueda organizar un proceso electoral transparente, tanto al momento del sufragio como en el conteo de los votos.
“No se puede admitir la práctica corrupta e ilícita de compra y venta de cédulas a la vista de todos, evadiendo responsabilidades y sin que se tome acción contra esta infracción electoral”, añade.
La Iglesia Católica recuerda que un auténtico ejercicio democrático solo es posible en un Estado de Derecho donde predomine el imperio de la Ley por encima de interpretaciones coyunturales y acomodaticias.
De su lado, el pastor Ezequiel Molina pidió evitar caos ante las elecciones del 2020.
Y sentenció que: “no quisiéramos caos y desórdenes propios de sociedades semi-salvajes. Apelamos al diálogo, a la comprensión y una sociedad civilizada”.
Elecciones Costosísimas
La democracia dominicana tiene un costo muy alto para los ciudadanos que con el pago de sus impuestos aportan los recursos entregados a la JCE.
Se estima en alrededor de diez mil millones de pesos que se invertirán en los preparativos de las elecciones de este 2020, lo que consideran algunos sectores como una “barbaridad” ante las grandes carencias del pueblo dominicano.
La JCE ha presupuesta

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