El PENCO, un pésimo candidato

Por Anibal Caraballo

La nación con más problemas del hemisferio no debe ser dirigida por cualquiera. Sobre todo, cuando ese cualquiera ha sido catalogado por su propio mentor, como un PENCO, y él mismo se ha autodefinido, en entrevistas por radio y televisión, como un desconocedor de la función social del Estado, y como un PENCO carecedor de ideas políticas fundamentales y necesarias, para tomar decisiones como presidente de un conglomerado en ebullición.
No tener las palabras necesarias para expresar una frase que demuestre su pensamiento, es fehacientemente una demostración, no sólo de falta de capacidad, sino una falta grave, que nos dice que tampoco su cerebro piensa adecuadamente.
Responder ante una pregunta periodística sobre las tres causales del aborto en el conglomerado, que se reunirá con los sectores involucrados para empaparse sobre ese tema y luego decidir; expresar que los organismos de seguridad del Estado son los que saben del narcotráfico y César el abusador; decir que él no será juez para decidir, sobre la corrupción y el soborno en la nación, ya es suficiente demostración de que el PENCO, no tiene ni ideas del camino que piensa transitar si los Dominicanos, en su mayoría se equivocan y votan por éste sujeto. Y peor sería si, con su silencio avalan un escandalo fraude electoral, como ya se vislumbra en el conglomerado, por el control que ejerce el gobierno sobre la Junta Central Electoral y la insistencia de esta para ejercer el sistema de voto electrónico.
Con una nación por delante con tantos problemas, creados por los propios gobernantes de los últimos veinte años, el PENCO no es el candidato ideal, para lidiar con dichos problemas, primero porque no los conoce, y segundo porque no tiene las condiciones personales adecuadas, para plantear correcciones y mucho menos para institucionalizar al conglomerado, que es lo que en realidad necesitamos.
El conglomerado dominicano, por culpa de sus gobernantes, esta en los primeros lugares del mundo en todo lo que es negativo, y el PENCO, por suerte no prende, no sabe improvisar, no sabe matizar ante un micrófono, no tiene condiciones, no sabe lo que esta haciendo, no tiene el conocimiento necesario para ser presidente ni siquiera de una barbería. Puede tener todos los millones del mundo, bien o mal, pero para presidente no sabe organizar una frase que demuestre su interés por el bienestar colectivo.
Aún cuando el apóstol de la libertad José Martí planteara, que educar no es dar carrera para vivir, sino templar el alma para la vida, el PENCO Castillo Terrero no se educó para la posición que desea que los dominicanos le regalen, la presidencia del conglomerado. Elegirlo en estos momentos, con tan alto nivel de endeudamiento, con los más altos índices de corrupción, soborno e impunidad, con un ataque feroz de la invasión haitiana, con débiles instituciones, con los más bajos estándares en la calidad de la educación, de la salud pública, con la mayor despreocupación social de los dominicanos, al conglomerado le espera vivir el peor trauma jamás visto en la historia de país alguno.
El PENCO Gonzalo Castillo Terrero, sería lo más abominable que se le puede desear a la Patria de Duarte, Sánchez, Mella y Luperón.

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