Pactos y negociaciones

La llegada al poder no puede ser labor de un solo partido. Lo que facilita que se ganen unas elecciones es lograr orquestar un amplio frente de masas. Es equilibrar los intereses y la lucha. En la campaña todos tienen que estar presentes, y la exclusión es una mala idea.

Lo difícil es lograr consenso de negociación. Los afiebrados solo piensan que la unidad es posible donde hay gente afín  y seguidores partidarios. Ello no es así. Las verdaderas alianzas tienen que ser con fuerzas contradictorias y sectores que en un momento se enfrentan.

La unidad no es permanente.  Es un instante fugaz, para un momento determinado. Las viejas cartillas del marxismo indicaban que las circunstancias lo eran todo. Hoy es posible la alianza, pero mañana habrá enfrentamientos.

Como en el mensaje religioso cada día trae su afán, en la política cada coyuntura es diferente y une y separa por horas. El papel del verdadero dirigente es saber cuándo se tiene que buscar la unidad, y en qué momento se debe ser radical en los planteamientos.

En la política dominicana se dan pocos casos de verdaderas alianzas  entre sectores antagónicos. La mascercana  fue la del doctor Joaquín Balaguer, con el Partido de la Liberación Dominicana. Balaguer era el partido y su mayoría silenciosa.

Esa alianza llevó al PLD al Palacio Nacional, y Balaguer comenzó a tratar de limpiar su nombre en la historia. Las reseñas  del futuro la escriben los hombres llenos de pasiones y de poder. La sangre del pasado se olvida, cuando el poder está entre las manos.

Con el pacto entre Balaguer y el PLD   comenzaron las aperturas partidarias y el fin de cualquier asomo de ideología. La izquierda pasó a ser un comodín de los partidos mayoritarios  y nuevos maniquíes  avanzados del sistema.

Hoy, cuando se habla de alianzas, no pasa de ser choques temperamentales de dirigentes. No hay divisiones ideológicas, partidistas o de planteamiento de resoluciones entre los tres principales bloques electorales.

De ahí que tarde o temprano se van a dar alianzas con miras a las elecciones municipales, las congresuales, y en la segunda ronda electoral. Firmar pactos hoy, es fuera de la realidad y las coyunturas. Lo que de por medio esta es recrear las bases, para arribar a  acuerdos en la segunda ronda electoral. Los pactos van, lo que hay que afinar son las condiciones de los acuerdos. ¡Ay!, se me acabó la tinta.

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